
Pericles, que fué gobernador de Atenas allá por el siglo V antes de Cristo, siempre tenía argumentos convincentes para justificar o no las buenas o malas acciones de las personas. Tucídides, que era un gran orador, tuvo que reconocer que «si Pericles estuviera derribado y hundido, lo hubiera defendido y habria dicho que hombres así es lo que necesita un pueblo para estar bien gobernado». Plutarco escribió que una vez presentó sus cuentas al pueblo, en una de ellas había un renglón que decía: » cien talentos gastados en lo que se tuvo por conveniente». Y el pueblo que había aprobado todas las cuentas, al llegar a ese renglón, aplaudió para demostrar la confianza que tenían en su gobernante.
En nuestros tiempos hemos visto acciones buenas de muchos hondureños. Y las hemos aplaudido. En este noticiero para eso tenemos dos secciones, tituladas, una «la buena noticia» y otra , «la noticia positiva». Me precio de ser un periodista que, aunque por obligación vengo denunciando las cosas malas, siento más complacencia y felicidad cuando me toca connotar las cosas buenas que hacen las personas. De las últimas acciones buenas que es una obligación moral reconocer, es la obra que viene realizando el ciudadano de orígen japonés Shin Fujiyama, empeñado por dotar de instalaciones escolares a los centros educativos que están en muy malas condiciones. Shin, a traves de sus redes, ha logrado atraer la atención de muchas personas, que como él se sienten inclinados por la causa educativa que favorece un mejor estado de bienestar a centenares de niños escolares.
Shin Fujiyama a mi criterio no es un simple influencer, este japonés es un verdadero misionero que se encanta por ayudar a construir y reconstruir escuelas. A estas alturas es considerado un héroe en su país, donde la educación es lo más fundamental como tarea de estado y como obligación en la familia. Es un japonés modelo en el extranjero. Japón es uno de los países donde la educación está por encima de cualquier necesidad. Lo denota su espíritu, ha venido haciendo largas caminatas para incitar a sus seguidores a que lo apoyen en su noble tarea de dotar de centros escolares allí, donde los edificios están derruídos, a punto de caerse. Su último gran esfuerzo lo está haciendo en La Mosquitia hondureña, tierra olvidada por los gobiernos, desde llevar los materiales hasta aquel lejano lugar, que resulta una tarea costosa en todo sentido, además la está haciendo de carpintero y albañil, cosa que no debe extrañar, porque en Japon el proceso educativo es integral, los jóvenes además de la educación formal, también aprenden algunos oficios como carpintería.
Me conmueve la entrega de Shin Fujiyama, y la comparto. Yo estuve desde 2006 hasta el 2020 liderando el proyecto DONE UNA AULA, una iniciativa personal que inicié en Canal 10 y decidí compartirla con diario La Tribuna, contando con el patrocinio del gobierno de Taiwán, que anualmente donaba para el objetivo 100 mil dólares, cantidad que triplicábamos con el apoyo de las alcaldías y los pobladores de los lugares donde construíamos las aulas escolares. Durante 15 años, pudimos dar unas 500 soluciones, entre aulas nuevas y aulas reconstruidas. El proyecto se interrumpió en el momento que el gobierno de Libre, encabezado por Xiomara Castro, decidió de manera irracional, cortar relaciones con el noble gobierno de Taiwán. De no haber tomado esa desgraciada medida el gobierno de Xiomara Castro y Mel Zelaya, a estas horas quizás estuviéramos completando las 600 soluciones entre aulas nuevas y aulas reconstruídas.
Sin embargo, Shin Fujiyama tiene un doble mérito, no recibe apoyo de gobiernos, solo de personas que admiran su labor tesonera de construir aulas en un país pequeño como Honduras donde la educación no es lo fundamental para los políticos que llegan a gobernar. Ayer, mientras describíamos el video donde Shin hablaba de sus peripecias para llegar con los materiales a La Mosquitia que, aunque es un terreno hostil, carente de condiciones que propician la comodidad y el bienestar, para el heróico japonés, no es incómodo dormir al aire libre, con un semitecho que le protege de las tormentas que azotan casi todos los dias aquel sector caribeño.
Por todo lo que ha hecho y sigue haciendo por los niños escolares hondureños, construyendo más centros escolares, excito al Congreso Nacional para que a Shin Fujiyama se le reconozca de la mejor manera que se merece. Este japonés ha hecho más que los propios hondureños, especialmente aquellos que teniendo muchos recursos y posibilidades ven con indiferencia el estado deplorable de los centros escolares públicos. Nosotros pudimos seguir construyendo más soluciones escolares, con nuestra iniciativa DONE UN AULA, pero Mel Zelaya y Xiomara Castro truncaron nuestra iniciativa al cortar relaciones con Taiwán, posiblemente el daño más salvaje inferido a nuestro país. Afortunamente a Shin no le pudieron interrumplr su feliz iniciativa. Yo creo que los hondureños le debemos más que un aplauso a Shin Fujiyama. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 26 de agosto 2026