
La carta democrática interamericana de la OEA, que es el tratado internacional aprobado el 11 de setiembre de 2001 en Lima, Perú, establece que los pueblos del continente americano tienen el derecho a vivir en democracia, y los gobiernos se obligan promoverla y a defenderla. Sin embargo, en julio del 2009, por el profundo sesgo ideológico de izquierda del entonces secretario general de la OEA, el ciudadano chileno Jose Miguel Insulza, el organismo se cebó contra Honduras, contribuyendo a destruir temporalmente la democracia hondureña, desvirtuando el concepto por el que fue instituída la Carta democrática. Por iniciativa de Insulza nuestro país fué sancionado injustamente por la OEA, privándonos del asiento que por ley nos correspondía, hecho que afortunadamente fué corregido al cabo de pocos años.
Citamos este desgraciado acontecimiento para la OEA, porque hace pocos días, el 11 de septiembre, se conmemoraron los 25 años de la adopción de la Carta Democrática que, al estar dirigida la OEA por personas desequilibradas como el caso del chileno Insulza, abandona el carril esencial de la defensa de la democracia para pasarse al lado oscuro, que es el apañamiento o causa común con las acciones antidemocráticas, como sucedió con Honduras. En el 2009, el mundo fue testigo de un hecho insólito, el presidente en funciones Manuel Zelaya Rosales, obsesionado con celebrar un acto ilegal denominado cuarta urna, buscaba extenderse en el poder. Un juzgado de primera instancia del sistema piramidal de la justicia hondureña, lo declaró ilegal y como tal lo prohibió. El entonces presidente Manuel Zelaya desafió al tribunal y fuera de sus cabales, decidió ir contra viento y marea en contra de la decisión del tribunal, manteniendo caprichosamente la celebración del evento ilegal.

Las instituciones hondureñas, Poder Legislativo, Ministerio Público, PGR y Poder Judicial, que no estaban oxidadas, se plantaron en defensa de laConstitución, el MInisterio Püblico basado en la resolución del juzgado de primera instancia dictó orden de captura contra el presidente Manuel Zelaya, el Poder Judicial cumpliendo con su obligación legal ejecutó la orden de captura, ordenando a las FFAA que procediera a la detención del entonces presidente Zelaya que, agüijoneado por amigos cercanos, decidió no detener la ilegal cuarta urna. Los hechos posteriores son hartamente conocidos por el pueblo hondureño, Zelaya fué detenido y aunque su expulsión temporal de Honduras eras algo no contemplado, por lo tanto resultó una extensión ilegal, aunque, evitó posiblemente que la detención de Mel Zelaya pudiera desencadenar una serie de hechos violentos.
Recordar este hecho ignomisio es de carácter obligatorio, porque en ese momento la OEA presidida por el chileno Insulza, desvirtuó la esencia de la carta democrática que es defender la democracia; las instituciones hondureñas actuaron defendiendo la democracia , evitando que un presidente ensoberbecido, que desconocía las limitantes de la ley, actuando con una temeridad absolutamente fuera de lo racional, guiado por el antiguo espiritu monárquico que pregonaba que «la ley era el que gobernaba», solo pudo ser frenado por la fuerza que por ley en ese momento estaba del lado de las instituciones. Aquel año la OEA se bañó de lodo, por la desgracia de estar dirigida por un hombre-instrumento de la izquierda internacional, liderada por el extinto Hugo Chávez, personaje siniestro cuya mistica era burlarse de la Constitución y demás leyes.
Recordar ese penoso incidente histórico de la OEA, que a estas alturas todavía debe avergonzar a los nuevos líderes del organismo, que no deben ignorar que la conducta de Insulza contra Honduras es un oscuro bache irreparable, no es nada fácil para un medio hondureño como este noticiero, que desde aquel 2009 decidió apartarse de la buena relación que mantenia con el entonces gobernante Manuel Zelaya, para defender la institiucionalidad y el valor de la Constitución de la República, que no solo fué pisoteada por el entonces presidente Zelaya, sino por la OEA, al aplicarnos una sanción de manera injusta e inmerecida, porque, al hacerlo, premió a quien amenazaba la democracia hondureña, al violar la Constitución de la República, mientras condenaba a todo el país y sus institucione, por plantarse y evitar la consumación de un hecho antidemocrático como era la cuarta urna.
Ese hecho ignominioso cumplió 17 años el pasado mes de julio, no obstante ese tiempo transcurrido, los hondureños que continuamos defendiendo la democracia, no podemos olvidar el enorme daño que la OEA le causó a nuestro país por la conducta insidiosa de Jose Miguel Insulza, lo que demuestra el axioma histórico que «las malas personas acaban maleando las buenas instituciones». Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 25 de septiembre 2026