
Tegucigalpa, junto con su carnal Comayaguela, forman el distrito central; es la capital politica de Honduras, con casi millón y medio de habitantes, arriba este día a sus 448 años de fundación, siendo la sede del gobierno central con la Casa Presidencial, el Congreso Nacional, todas las embajadas y también la sede de las grandes empresas que operan en el país. Tegucigalpa es la sede de la política, de las importantes ONG, de los mayores negociosd del país, lo que hace sin duda que las mayores oportunidades estén aqui. El 70% del empleo formal de Honduras se genera en el eje Tegucigalpa – SPS, pero es la capital la que aporta más ingresos al tesoro nacional.
Una particularidad extraordinaria de Tegucigalá, es que, a pesar de los problemas que enfrenta por sus deficiencias estructurales, la gente capitalina es sumamente emprendedora, en la capital todo se mueve temprano. La debilidad de Tegucigalpa es haber crecido sin planificación entre cerros, lo que la hace una ciudad imbricada, como si fuera una inmensa casa de tejas, y abigarrada, porque al estar entre cerros, vista desde el aire, da la impresión que es una ciudad en medio de una geografia arrugada. Cuando llegamos a Tegucigalpa en los años 60, todavía era un pueblón grande que se recorría en cuestión de minutos; hoy, desde el bulevard Morazán a la Col. Kennedy, por el intenso tráfico, se tarda en llegar entre una hora y media. El transporte público es de lo más desordenado del pais, y el caos vial que predomina durante casi todo el día nos quita de 2 a 3 horas al día a los capitalinos.
El talón de Aquiles de la capital son las represas Los Laurelesy la Concepción, que no dan abasto ni en verano ni en invierno. La mayor parte de las colonias reciben el agua cada dos semanas, los cortes de electricidad pasaron de ser fastidiosos a una amenaza contra la economía y la tranquilidad de los habitantes. Este mismo día le decíamos en un mensaje al gerente de la ENEE, Guillermo Peña, que en el sector donde vivo, la ENEE nos estropea casi todos los fines de semana.
Tegucigalpa está en una zona sísmica y de deslizamientos, cuando las lluvias son fuertes, colonias como El Reparto y El EDén, sufren derrumbes, la contaminación del aire por las quemas en los lugares aledaños, es fuerte, a veces el aire viciado es irrespirable por el intenso olor a ocote quemado. Los alquileres en las zonas seguras son altísimos. La extorsión es el peor enemigo que afecta a los propietarios de medianos y pequeños negocios en la capital. En pocas palabras, en sus 448 años, Tegucigalpa es una ciudad dura para vivir, pero se mueve, tiene empuje. Quien se adapta a esta ciudad aprende que el potencial de Tegucigalpa radica en ordenas tres cosas: agua, movilidad, que supere la pérdida de tiempo en los atascos de tránsito y la seguridad jurídica, que ahora está más afectada por la burocracia ineficiente, la maldita burocracia como la calificó el ex presidente Pepe Lobo.
Por eso, proyectos como el Escudo de las Américas y las reformas electorales adecuadas, pueden impactar directamente en la mejoría del potencial de Tegucigalpa. Podemos identificar varios aspectos de Tegucigalpa que admiramos: su gente es emprendedora, el capitalino madruga, emprende, desde el vendedor informal de la calle hasta el empresario de cuello blanco. En Tegucigalpa hay calor, pero no es el calor sofocante de la costa norte o de la zona sur. Tegucigalpa tiene el mayor poder de convocatoria, cuando la capital se mueve toda Honduras se mueve, Marchas, conciertos, las finales Olimpia-Motagiua, todo pasa por Tegucigalpa.
Hay cosas que se deben cambiar en Tegucigalpa: para mejorar el problema del agua se necesita invertir en al menos dos represas más. Necesitamos ordenar el transporte, hacerlo más moderno, e invertir en las calles para tener «calles sin baches, y no baches sin calles».
La alcaldía debe evitar que los rios Choluteca y Guacerique sigan siendo basureros. Nos inundamos porque tapamos, o mejor dicho, ripiamos nuestras quebradas. En sectores como El Reparto, Los Pinos y El Edén, cada lluvia es un susto para los habitantes. Y finalmente hay que terminar con el desorden que nos expone como un gran desastre «desbaratado» : aceras tomadas, mercados sin control, construcciones sin permiso. Tegucigalpa necesita más autoridad y para eso, el alcalde actual JDZ, tiene el respaldo de los capitalinos.
Hoy, muy diferente a la Tegucigalpa del siglo pasado, en su 448 aniversario, la capital es una verdadera metrópolis con muchas torres gigantecas, demasiadas desde mi punto de vista, porque esas grandes moles succionan la mayor parte del agua de nuestras dos represas y generan una gran expulsión de aguas negras que Dios guarde. . Es el costo de un progreso mal planificado, pero que al fin de cuentas hace ver a Tegucigalpa como una especie de «pequeña Nueva York».

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 29 de septiembre 2026