
Hemos dicho infinidad de veces lo indeseable que resulta politizar la justicia, así como es indeseable abusar del ejercicio de una magistratura del Poder Judicial, sobre todo cuando se busca alinear nuestro modelo de justicia con la aberración ideológica que encarna un partido autoritario, como lo ha hecho una magistrada de la Corte Suprema de Justicia, perteneciente a las huestes del PLR, que ha llevado la obsesión populista de convertir a los jueces en militantes estrellas de la línea del PLR, al pretender situarlos en esos movimientos extravagantes que desvirtúan lo natural con imposiciones que se contraponen a la naturaleza, a la ley, a las costumbres y a las normas sociales que imperan en nuestra sociedad.
Es inviable la propuesta de la magistrada Rubenia Galeano, porque nuestra Constitución es respetuosamente universal, extensa y diáfana en materia de derechos individuales, porque los redactores de la Carta Magna, dejaron plasmados en los artículos del 65 al 110 todas las libertades de las personas, por lo que resulta descabellado que la magistrada Galeano, valiéndose de su alta condición, pretendiera transmitir una disposición arbitraria que contraviene el sagrado principio de los derechos y libertades individuales, lo cual debe ser repudiado y rechazado por la comunidad jurídica y por toda la comunidad nacional que ha visto con estupor como la magistrada Rubenia Galeano, guiada por su fanatismo populista, usando a todo el tinglado judicial, de manera coactiva violó la Constitución al querer que los jueces incidan en los ciudadanos para que se autoidentifiquen como personas de un tercer sexo, que no existe.
¿Cómo podría una persona de sexo femenino o masculino, tener una salida seudo legal, permitida por un funcionario judicial, para autodefinirse como persona de «tercer sexo» cuando la naturaleza solo dota a los seres humanos como masculino o femenino, hombre o mujer? Otra cosa es la inclinación sexual que manifieste una persona, que es inherente a situaciones biológicas naturales, y que merecen todo el respeto del resto de la sociedad, pero que de ninguna manera puede ser considerada o admitida como un tercer sexo, porque, aunque se trate de una inclinación especial, no hay asidero alguno, ni legal ni religioso ni ideológico, que de por sentado que existe un tercer sexo.
Cuando el Poder Judicial cae en manos de personas fanatizadas por algun aspecto ideológico, la impartición de justicia cae en riesgo de deformar la impartición de justicia y distorsionar el contenido jurídico de las leyes. Pero, tratándose de una magistrada que proviene del PLR, no es de extrañar, porque a los populistas les encanta violar la Constitución y distorsionar las leyes para aplicarlas en forma retorcida, como pretendió la señora magistrada Rubenia Galeano, que hizo el intento de introducir un agravio a la ley fundamental e implantar a través de los jueces un adefesio que no podía pasar por alto la sociedad, y que al reaccionar, obligó al Congreso Nacional a pedir al Pleno de la Corte, que retirara la insensatez de la magistrada Galeano que solo cabe en las mentes retorcidas de personas autoritarias.
En la cúspide del Poder Judicial, donde está el pleno de magistrados, que constituye lo más granado de la justicia, no deben tener cabida situaciones absurdas como la planteada por la señora magistrada Rubenia Galeano, que con su disposición emitida a los jueces, se ha exhibido como una funcionaria judicial abusiva respecto al resto de magistrados, como irrespetuosa con la sociedad hondureña, que, no obstante algunos errores cometidos por el Poder Judicial por zaherir aspectos del bienestar democrático, mantiene una conducta de respeto al poder que encarna la impartición de la justicia. Lo que no podemos aceptar los hondureños es el populismo judicial de la señora magistrada Rubenia Galeano, que con la independencia que existe en el pleno de magistrados, sin duda aprovechó para inducir a los jueces a que irrespeten la Constitución de la República y demás leyes, desvirtuando lo natural con el deseo extravagante de aceptar un tercer sexo que no existe.
Como la iniciativa de la señora magistrada Rubenia Galeano no es propiamente una acción personal, sino que forma parte del contexto de aberraciones que promueven los partidos populistas como el PLR, para distorsionar la convivencia ordenada de nuestra sociedad, se hace necesario que dentro del Poder Judicial haya un mecanismo que revise las acciones e iniciativas de los magistrados militantes del PLR. Porque, así como esta «caballada» de la señora magistrada Galeano, de repente puede haber otras comunicaciones de la misma magistrada o de sus camaradas magistrados del PLR, que podrían haber abusado de sus atribuciones, para introducir otras aberraciones. Porque el populismo se caracteriza fundamentalmente por su necedad y terquedad para violar la Constitución, y demás leyes. Y porque los populistas creen que tienen derecho a ser: deshonestos honestos y corruptos honrados. Así son los populistas, acaban con las democracias, y destruyen a los países.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 11 de junio de 2026.