
En su obra PADRES, MAESTROS Y POLITICOS, el Dr. Pablo Da Silveira, ´plantea el tema que está en discusión en Honduras, por el episodio protagonizado por una maestra que perdió los estribos llegando al extremo de la completa alteración para enfrentar la rebelión de una alumna con una bofetada. No es algo común un incidente de este tipo, pero en las aulas pueden suceder cosas peores sobre todo en un país como el nuestro, cuando se pierde la gobernanza de la educación por causas variadas. Los que hemos ejercido la docencia en nuestra vida profesional hemos visto de cerca situaciones parecidas o peores que la protagonizada por la maestra y la alumna. Lo vi cuando realizaba la praçtica intensiva en la escuela Centroamérica de barrio Abajo de la capital, donde funcionaba la Logia Masónica y la práctica semi intensiva en una escuela de barrio El Reparto. Posteriormente en una corta experiencia de un año como maestro de media en un colegio nocturno y finalmente como profesor de tres asignaturas en la UNAH.
Estando frente a los alumnos, un maestro tiene un serio desafío cuando entre los estudiantes de repente surge uno o varios que se creen con el derecho a decidir como debe impartirse la clase, incluso a irrespetar al maestro, porque en el hogar los educaron para que en la escuela «no se deje, ni siquiera del maestro». Asi los han aconsejado los adultos end su casa: no se deje de nadie en la escuela, ni siquiera del maestro, una incitación al irrespeto que procede del hogar. Hoy en día, cuando la sociedad está gravemente alterada por la aparición de los llamados «grupos antisociales» los miembros de estas organizaciones que tienen hijos, los envían a la escuela con el ánimo confrontativo, no solo con los compañeros de aula, sino de manera especial contra el maestro. Desempeñar la docencia en estos ambientes hostiles es más que un reto, es un riesgo que el maestro debe enfrentar a sabiendas que si en un momento llega a perder la dulzura del caracter, como le pasó a la maestra del cuento, aconsejan que el docente respire profundo por unas quince veces para desactivar los mecanismos defensivos o agresivos que lo pueden llevar a cometer una barbaridad. Los niños no pueden ser considerados jueces apropiados de su propio interés, por lo que sus intereses deben ser preservados por otros agentes, que son los profesores y los padres de familia.
Con la aparición de las modernas invenciones como el teléfono movil y las redes sociales, los jóvenes de las nuevas generaciones creen tener la capacidad de tener sus propias ideas sobre lo que es bueno para ellos, y allí es donde nace el espíritu de sublevación y rebelión de los niños, entre los cuales hay algunos más avispados que se creen que a su corta edad pueden desafiar al maestro, algunos de ellos incluso, incitados por sus priopios padres para que no se dejen intimidar de sus profesores. Un mestro que pierde la autoridad en el aula frente a un grupo de niños que no reciben el mínimo de aportación instructiva de sus padres, no puede transmitir conocimiento ni educación. En un instante candente, cuando hay alumnos agresivos, e irrespetuosos, hasta el más juicioso de los docentes puede perder la cordura. No hay un ser humano que esté blindado contra un ataque de cólera. Aclaramos que no es nuestra intención defender el comportamiento inapropiado de la maestra en el caso tan publicitado, porque no es mediante una agresión física como el maestro puede recuperar la gobernanza en el agua. Tratamos de explicar que, la conducta que demuestren los niños en la escuela, muchas veces depende de lo que aprenden en su casa, de lo que oyen y ven de sus padres y mayores. El problema no es entonces solo propiciado por el mal carácter del docente, el punto es que, de la educación hogareña depende en gran medida el comportamiento de los niños en el aula.
Escuchamos cierta vez, mientras debatíamos sobre el comportamiento de los alumnos en el aula escolar, en el programa Contrapunto que fundamos en Radio América en los años 80, a un experimentado maestro de la vieja Escuela Superior del Profesorado, hoy UPN, que como mucho, antes de exasperarse, el docente debe dialogar con el alumno rebelde para intentar que cambie de opinión, sin buscar imponerle su punto de vista. Solo para que los televidentes vean que para enfrentar estos momentos, el docente tiene que armarse de una verdadera paciencia franciscana. No obstante, una reacción agresiva de un alumno puede hacer perder la cabeza al docente, que es el caso de la maestra cuestionada. Es indudable que la ausencia de los padres de familia en la educación hogareña tiene que ver mucho con el comportamiento de sus hijos en el aula escolar. La norma general implicita en nuestras instituciones es que los adultos tienen una cuota alta de responsabilidad en la formación de sus hijos, el resto, la parte educativa formal corresponde a los maestros. Es un error que sectores de la sociedad, entre ellos muchos padres de familia, alimenten en los niños la idea de que son iguales al maestro dentro del aula, porque a diferencia de los adultos, los niños no pueden ser considerados mejores jueces para poder interpelar al maestro y en ciertos casos, hasta faltarle al respeto.
Para juzgar en forma debida el comportamiento de la maestra, que fue expuesta indebidamente al ser capturada como una vulgar delincuente, hay que tomar en cuenta que si bien los niños necesitan protección de los adultos, tambien necesitan protección de ellos mismos porque en un ambiente social tan viciado como es el hondureño, nuestros niños estan condicionados por varias insuficiencias, siendo la más visible la despreocupación de muchos padres de familia por educar a sus hijos en buenos modales, buen comportamiento y sobre todo, respeto a los mayores. Y de manera especial, enseñarle a los niños que el maestro en el aula merece la consideración de sus alumnos, prestando atención- Si hubiera forma de ver el episodio ocurrido en el aula donde la maestra perdió la cabeza y agredió a la alumna con una bofetada, nos atrevemos a asegurar que todo comenzó en el momento que la docente reclamó que la alumna estaba en cualquier cosa, menos prestando atención a la clase. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 15 de julio 2026