
En Honduras ha surgido una división interesante entre las personas que parecen tener las mejores condiciones para desempeñar tareas del Estado que son clave para sacar adelante la marcha de nuestro país. Un grupo encierra a los llamados «mediópatas» que son los profesionales que ocupan el primer plano de los medios de comunicación pública, especialmente en los llamados foros o debates televisivos, donde se han constituido en lideres de la expresión de la llamada modernidad política. Estas personas dan vuelta en esos programas televisivos, a donde acuden, a veces sin ser llamados por los moderadores, porque, al estar frente a las cámaras televisivas se mueven fascinados por la creencia subjetiva de que la gente los considera una especie de sabios modernos, aunque uno los oye diciendo las mismas cosas cada vez que aparecen en los foros televisivos, al punto de llegar al aburrimiento, que la gente ya no les pone atención, ni a ellos ni a los programas.
Este es un punto muy sensible para nosotros que también estamos todos los días abordando temas diferentes para no rayar en la superficialidad y porque, la gente distingue, que entre los mediópatas y los que hacemos opinión pública, nuestra motivación no es llamar la atención para que nos tomen en cuenta para un cargo público. Estuvimos durante cuatro años y no de manera compulsiva, sino obligados por la apremiante necesidad de defender la democracia, incitando a los hondureños a luchar por Honduras, para que no nos robaran el país. Estar frontalmente contra el gobierno del PLR no fue por el gusto de estar bajo la luz de los focos de la televisión, que aunque usted no lo crea, queman la piel de la cara y aceleran la vejez.
La otra categoría de personas que deben ser vistas con sumo aprecio, es el grupo de los hondureños competentes, que resultan menospreciados por los círculos políticos que asumen el poder. Hay un epítome en la dirigencia política hondureña, que es el desinterés por utilizar los servicios de personas competentes por temor a quedar evidenciados en su incapacidad. Es decir, un funcionario público que asciende a un cargo por compadrazgo, huye estar al lado de una persona competente, porque terminaría por quedar desplazado automáticamente por otro que demuestre talento para el desempeño de la función pública.
El caso es que, hay muchos hondureños, hombres y mujeres, que radican en el extranjero, desde donde le pueden aportar a nuestro país importantes servicios en una forma inmejorable. Para el servicio consular hondureño en el exterior, hay jóvenes compatriotas muy valiosos que se han quedado viviendo en EEUU y en países europeos, después de realizar estudios de alto nivel. Hay varios compatriotas jóvenes, que pueden rendir en los consulados por sus relaciones después de haber laborado en empresas y organismos extranjeras. Los gobiernos hondureños están obligados a cambiar la tradicional forma de operar la conformación del servicio exterior, en materia consular.
Cuando llega el momento de nombrar cónsules en los países donde hay opciones de negocios para Honduras, lo correcto es nombrar personas que hablen por lo menos tres idiomas clave, además de español, inglés, francés y de ser posible, el mandarín. Un funcionario consular con esa capacidad poliglota tiene percepciones excepcionales para realizar movimientos, tiene iniciativas naturales que le permiten agitar las olas realizando acciones de enorme rentabilidad para buscar inversiones para Honduras. Nombrar en los consulados a personas solo por recomendación política es continuar con los designios tradicionales de enviar a las embajadas y consulados a los parientes de los politicos y de viejos correligionarios, como una forma de pagar favores y corresponder por asuntos de militancia política.
Esto es lo que ha ocurrido en el servicio exterior hondureño, y lamentablemente sigue ocurriendo. Cuando se menciona a un joven preparado, que vive en el exterior, que habla por lo menos tres idiomas, que califica para aportarle a un consulado hondureño, hay un desinterés en las autoridades del ramo, porque en el gobierno impera el compromiso de nombrar a los correligionarios o a los hijos y parientes del correligionario. Así, tenemos muchos consulados en manos ineficientes, porque habiendo profesionales jóvenes que se han preparado y tienen méritos para aportarlos a nuestra oficinas consulares, resultan no ser apreciados porque el protocolo tradicional que impera en Honduras, es que las oficinas diplomáticas y consulares están reservadas para los parientes y amigos del gobierno y del partido gobernante.
Nuestro debate público en Honduras debería concentrarse en como estructurar un servicio diplomático eficiente; por ahora, celebramos el nombramiento de un diplomático de carrera en la capital de EEUU, como es el embajador Roberto Flores Bermúdez. Hay que revisar el personal consular de todos los consulados hondureños en EEUU y Europa, donde el gobierno de Xiomara Castro tuvo uno de sus peores desatinos al plagar de parientes y militantes del partido PLR las oficinas consulares. Hay que proceder a la sustitución de los cónsules, pero no haciendo lo mismo que hizo LIBRE, nombrando a correligionarios y familiares, que, no siendo expertos en la materia, solo sirvieron para urdir asuntos politicos que ayudaran al operativo de perpetuarse en el poder.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 3 de junio de 2026.