
A pesar de la irrupción de los teléfonos inteligentes y de la publicidad programática en internet, la publicidad en los medios tradicionales no ha perdido su atractivo, por una razón fundamental que se escribe en una sola palabra: CREDIBILIDAD o CONFIANZA. Los mensajes en las redes sociales no infunden ni credibilidad ni confianza. Incluso, los mensajes en las redes llegan a convertirse en molestos, y hasta resultan odiosos para muchas personas. La reacción de un gran sector de la sociedad mundial, que esta dominando el espacio en las redes, es bloquear la publicidad que llega por las redes, cuando no tiene el respaldo de un medio serio de comunicación. Ahora cualquiera pública anuncios por las redes, en su mayoría ese tipo de mensajes que no llevan el sello de un medio serio, solo contienen falsedades, le pueden dar a usted supuestas ofertas que no son tal, sino engañifas para timarlo. En EEUU hay más de 75 millones de navegadores que tienen instalado algun tipo de bloqueador para no recibir ni mensajes, ni anuncios, porque la gente está harta de ver invadido su privacidad telefónica.
Pero hay una realidad que persiste: la publicidad es tan necesaria en una sociedad abierta y democrática, que disfruta de vivir en libertad. La publicidad es como el aire que respiramos, es cierto que impulsa el consumo, pero cuando los mensajes son elaborados apegados a las reglas éticas, los resultados y las ventas que genera la publicidad provocan ganancias para todos. Gana el empresario, gana el consumidor al obtener la información necesaria para saber elegir el producto que necesita, y como produce ventas en volumen, al final de cuentas, gana el Estado por la vía de los impuestos. Entonces, aunque algunas personas lo pongan en duda, la publicidad genera riqueza y empleo.
La publicidad crea marcas que forman parte de nuestra vida, a algunas las terminamos queriendo, las amamos y las utilizamos, aunque a otras marcas las terminamos odiando, pero es gracias a la publicidad que nos interesamos por los productos, hasta conocer si nos favorecen o no nos convienen. Un famoso publicista mexicano de la firma Barrachina Publicidad dijo en un congreso de publicistas celebrado en los años 90 que, «cuando la publicidad es buena hace que una marca se convierta en algo importante, pero, cuando la publicidad es excelente hace que el usuario parezca inteligente». Aparte de los efectos comerciales y el buen aprovechamiento que pueden hacer de la publicidad los compradores y usuarios, hay un aspecto crucial relacionado con la polarización política a que nos llevó el Partido LIBRE desde el 2009.
La publicidad, con su enorme poder, ayuda a amortiguar los conflictos sociales generados por las posiciones sectarias que adoptan los gobiernos en detrimento de la democracia. Por el efecto persuasivo de la publicidad, un mensaje elaborado en la forma adecuada, que oriente a inducir a los ciudadanos a ver las cosas en función de país, puede lograr que aun los sectores más radicales puedan ser influidos por mensajes que lleguen a todo tipo de conciencias, que necesitan que alguien les refresque que todos vivimos en Honduras, y que al vivir en el mismo país, lo más ingrato es que nos enfrasquemos en una lucha estéril que al final solo daño le hará a Honduras.
Entonces, en medio de la tensión social en la que se han desarrollado los acontecimientos politicos, la publicidad se vuelve indispensable. Un gobierno que permanece mudo en una situación como la que vivimos, termina por darle la razón a todos los que con razón o sin ella, hacen de la censura mordaz, el arma perfecta para desestabilizar al gobierno y para mantener a la nación en un permanente estado de intranquilidad. Un gobierno que por ignorancia o por displicencia, desaprovecha el efecto y el poder de la publicidad, sin «querer queriendo» como decía el recordado «Chespirito» termina concediéndole a sus enemigos el beneficio de la debilidad en que queda al no usar el poderoso escudo de la publicidad.
Si un gobierno a los cien días de estar manejando la nave del Estado no alcanza la estabilidad que le da el reconocimiento público, en parte no es por lo que no ha hecho, o por lo que ha dejado de hacer, sin duda que es por el vacío de comunicación que no se ha preocupado de llenar. ¿Cuántas acciones se están planeando a estas alturas, para ofrecer soluciones a los grandes problemas del país, pero que requieren más de 100 días para estructurarlas y ponerlas en ejecución? Quizás muchas, pero mientras el gobierno cree que lo mejor es permanecer mudo, los adversarios, especialmente los militantes del PLR que son expertos en la materia de la desinformación y la distorsión, aprovechan el silencio para darle rienda suelta a su capacidad de insidia, logrando predisponer a los ciudadanos contra el actual orden de cosas.
En fin, la publicidad es tan necesaria en la economía como en la protección de la infancia, en la disminución de la siniestralidad en las calles y carreteras por la falta de cuidado y previsión de los conductores y motociclistas como en las campañas de salud para apoyar a las autoridades en sus propósitos de explicarle a los padres de familia el aprovechamiento de vacunas y tratamientos para tener una población saludable. Y como ya dijimos, es el mejor instrumento para amortiguar y arreglar problemas sociales como la drogadicción y el alcoholismo. Pero, también es muy eficaz para amortiguar los conflictos politico-sociales, creados artificiosamente por los sectores radicales que han trabajado los últimos 15 años, para perpetuarse en el poder. Conclusión: la buena publicidad es la mejor defensa para la democracia.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 24 de abril de 2026.