
Uno de los libros que más me gustó leer es «La marcha de la locura» de la escritora estadounidense Barbara Tuchman, que resulta un análisis muy entretenido sobre la conducta ridícula de ciertos personajes, que a pesar de la sarta de errores y abusos que cometen en el desempeño de sus actividades, sobre todo por estar marcados por la insensatez y por el cuasi frenético deseo de demostrar que tienen mucho poder y que están por encima de todos, que no se dan por enterados que la gente los tilda de chiflados y locos.
Cuando vemos las reflexiones absurdas de Roosevelt Hernández, dándose aires de inocencia, después de que se sumó al gobierno de Xiomara Castro, acatando las instrucciones de Mel Zelaya, para torpedear las Elecciones Primarias del pasado marzo de 2025, llegamos a la conclusión que este militar estaba chiflado, que es la manera compasiva de llamar a un loco. Roosevelt Hernández hizo el ridículo participando en un Consejo de Ministros celebrado en la residencia campestre de Mel Zelaya en Catacamas, lugar al que llego marchando, al lado de Milton Benitez, el «Perro Amarillo». Ver al jefe militar, subordinado, caminando al lado del mencionado personaje, dio lástima. Fue penoso ver a Roosevelt Hernández como si fuera un lazarillo dirigiéndose a lamerle las botas a Mel Zelaya.
Roosevelt Hernández se propasó aquel día que acudió al CNE, presidido en ese momento por la consejera Cossette López, que por mandato constitucional fungía en una posición superior de las FFAA, conforme lo establece el art. 272. Estallando en un ataque de altanería, Roosevelt Hernández elevó su voz, queriendo apachurrar a la consejera Cossette López, mostrándose como el hombrecillo acomplejado, que frente a una mujer que le superaba en jerarquía en ese momento, acompañado de un pelotón de militares y de perros feroces, se alzó en rebeldía frente a la presidente del CNE, que en el período electoral, por ley, era su jefe.
Varios meses después de su desafortunada actuación que deshonró a las FFAA, Roosevelt Hernández reaparece haciendo reflexiones descabelladas a su favor, vendiendo mentiras, queriendo infundir falsedades que no merecen ni una gota de credibilidad, porque a la vista del pueblo hondureño, este militar actuó como un vulgar traidor a la Patria, como un militar entregado a una causa política antidemocrática que pretendía entregar a Honduras a un orden político-narcotraficante, como fue el gobierno chavista de Nicolás Maduro. Todavía recorre en las redes aquel fatídico encuentro entre Roosevelt Hernández y Vladimir Padrino López, considerado uno de los capos del «Cartel de los Soles» por el gobierno de EEUU.
Roosevelt Hernández no merece ninguna indulgencia, mucho menos la compasión de los hondureños, porque al convertirse en un populista más, durante el tiempo que estuvo al frente del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, demostró un entreguismo miserable que puso en peligro el proceso electoral primario, como para que ahora aparezca con poses patrioteras, echándole la culpa al CNE de lo que está pasando, lo que amerita un examen siquiátrico, porque solo una persona que ha perdido la cordura para pasarse a la locura, es que puede creer que los hondureños hemos olvidado en poco tiempo sus agravios contra las valientes consejeras del CNE, que, no obstante haber sufrido las groserías de este militar, hicieron acopio de toda su valentía para no permitir que nos robara las Elecciones Primarias.
Quizás Roosevelt Hernández, ya sin rango militar que le de poder, pero, sin perder su acento populista y su talante mentiroso, acosado por el peso de su conciencia que lo hunde por haberse plegado al sector de la corrupción, y viéndose imposibilitado de un retorno a las esferas de poder, combinando una mezcla de maldad, soberbia y estulticia, no repara en hacer el ridículo mayúsculo en forma irracional, alimentado por el culto a su personalidad que es la del típico golillero, que una vez fuera del poder, donde los gritos no le sirven de nada, porque ya no tiene de su lado el poder de las armas, solo le queda el recurso del populismo: elucubrar mentiras con las cuales pretende destruir a las personas que no le tuvieron miedo, y lo pararon en seco cuando había que hacerlo, manteniéndose firme y defendiendo el proceso electoral, que al final pudieron sacar avante, a pesar de Roosevelt Hernández.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 29 de mayo de 2026.