
A las nueve y media de la mañana de aquel 9 de marzo del año pasado, llame a la consejera Cossette López, reclamando por qué no llegaban las urnas a la Escuela de Medicina, donde nos tocaba ejercer el sufragio. La consejera López, con voz angustiada, me respondió que no sabía que estaba ocurriendo, que había muchos reclamos y la persona responsable del transporte de las urnas, dirigente de LIBRE, no respondía el teléfono, creando un estado de desasosiego. Al transcurrir las once de la mañana de aquel domingo 9 de marzo, y no tener respuesta, ante nuestra insistencia, la consejera Cossette López nos revelo que las urnas habían sido ocultadas, en forma adrede, en los buses de transporte que permanecían estacionados en algunos barrios de la capital.
Para las dos de la tarde de aquel angustiante 9 de marzo, la consejera Cossette López nos informó que con varios empleados del CNE se lanzaron a la búsqueda de las urnas, en varios barrios y colonias, para recuperarlas y hacerlas llegar a su respectivo centro de votación. Mientras hacíamos tiempo para esperar la urna que nos correspondía, salimos a almorzar y cuando retornábamos, militantes de LIBRE se dedicaban a desacreditar a la consejera López. Propagaban que por culpa de Cossette López las urnas no llegaban a la Escuela de Medicina. Era obvio que había toda una trama montada por el PLR, para impedir las Elecciones Primarias en casi toda la capital. A nuestro centro de votación, en el tercer piso de la Escuela de Medicina, las urnas llegaron hasta las 8 y 30 de la noche, casi catorce horas después de la hora de apertura de las Elecciones Primarias. Cuando subíamos por las gradas del edificio, regresaban los miembros del pelotón de militares que habían escoltado las urnas, el oficial a cargo de la misión se detuvo un momento y me dijo más o menos, así: «licenciado Wong Arévalo, nuestro nivel no es el responsable de este relajo». Era obvio, que el alto mando de las FFAA era el responsable de aquel boicot a las Elecciones Primarias.
Cuando anoche la consejera Cossette López hizo un resumen de la angustiante jornada electoral de aquel oscuro 9 de marzo, puedo atestiguar, sin que nadie me lo pida, que personalmente pude constatar la angustia que vivió la consejera López ese día, que, como recuerdo, sirve para rememorar la intención malévola del partido PLR, guiado por su consejero Marlon Ochoa, quien actuaba como el capitán general del aparato fraudulento con el que el PLR, buscaba afanosamente sabotear las Elecciones Primarias. Al filo de las 7 de la noche de aquel tormentoso día, la consejera Cossette López, embargada de emoción me llamo para decirme que habían localizado las urnas de nuestro centro de votación y que en ese momento eran transportadas en forma segura. Las urnas llegaron pasada las ocho de la noche y en lo que tardaron en ser instaladas, comenzamos el ejercicio del sufragio a las 8:30.
Aquel día pensamos, que si los electores estábamos enardecidos por la tardanza de la colocación de las urnas, la consejera Cossette López, quien era la responsable de conducir el proceso, estaba con los nervios de punta, además brutalmente agotada, si bien había logrado recuperar las urnas, que habían sido deliberadamente «extraviadas» durante más de 10 horas, con el malsano propósito de desestimular a los electores, para que abandonaran los centros de votación. Y lo consiguieron en una mínima parte, porque es muy posible que las personas de edad mayor, al ver lo que pasaba, decidieron marcharse y no regresar. Otros, que estábamos en la primera planta de la Escuela de Medicina, juramos no movernos del lugar hasta tanto no ejerciéramos el sufragio.
Mirando hacia atrás, recordamos aquel 9 de marzo como el día de la gesta histórica de una funcionaria valiente, que pese al hostigamiento que semanas antes había sufrido de parte del jefe militar Roosevelt Hernández, guardó todo el coraje posible, hasta sufrir la peor cuota de agresión el propio día de las Elecciones Primarias, una fecha que llena de vergüenza a las FFAA, porque su principal oficial de turno se había desempeñado como un vulgar truhán, asumiendo la deleznable misión de boicotear las Elecciones Primarias, siendo cómplice del robo de la voluntad más sagrada del pueblo hondureño, por lo que la justicia al aplicarle la ley, deberá imponerle las sanciones que tiene merecidas.
Pudieron no haberse realizado aquellas Elecciones Primarias del pasado 9 de marzo, porque así lo intentó la maquinaria fraudulenta del PLR con el acompañamiento del alto mando de las FFAA a cargo de Roosevelt Hernández. Por la férrea voluntad y el valor extraordinario de la consejera Cossette López, haciendo acopio de todo el coraje del mundo y realizando una intensa labor de rescate, el CNE pudo recuperar las urnas deliberadamente extraviadas y las Elecciones Primarias terminaron de desarrollarse al filo de la medianoche de aquel extenuante 9 de marzo para la consejera Cossette López, capitana de aquel proceso electoral primario, sin el cual, los hondureños no hubiéramos podido elegir a un nuevo gobierno.
El trabajo realizado por esta funcionaria aquel 9 de marzo, es merecedor de todo el reconocimiento posible de los hondureños. Nosotros lo palpamos de cerca, llamamos al menos diez veces a la consejera Cossette López aquel día, preguntando a que hora llegaría nuestra urna. Y al final, pasada las 7 de la noche, fue ella la que me llamó para darme la que fue la mejor noticia de aquel día: «don Rodrigo, encontramos las urnas de la Escuela de Medicina, ya salieron en transporte seguro para su centro». No recuerdo haberle dado las gracias a la consejera López, todavía mantengo el reclamo ingrato de mi parte: «vaya, ya era tiempo»… Y escuche al otro lado del teléfono una sonora carcajada nerviosa de la consejera López. A pesar de que había logrado salir avante, y haberles ganado la partida a dos marrulleros, golpeada por el shock de un día lleno de estrés, se mantenía firme y segura hasta el final de aquel día, en que casi todos pudimos votar.
Así fueron las cosas aquel 9 de marzo 2025 y ASÍ SE LAS HEMOS CONTADO HOY 2 DE JULIO DE 2026.