
A la espera de la aprobación de las reformas de la ley del subsector eléctrico, los diputados del congreso nacional se reincorporan a sus obligaciones legislativas después de un receso por ley. Honduras requiere que los parlamentarios, especialmente los diputados liberales, reconozcan que su voto en este caso es imprescindible y que no pueden eludirlo, con la excusa mediocre de que tienen una contrapropuesta, porque el problema de la quiebra de la ENEE no es algo que debe esperar y que les pueda servir para emplazar a la directiva, como se ha hecho en otras ocasiones cuando se trata de asuntos propiamente politicos. La quiebra de la ENEE no es algo politico, es la quiebra de la nación, por incompetencia y por deslealtad con Honduras, de lo cual no se deben seguir buscando culpables de aqui en adelante, porque los responsables del fracaso de la empresa eléctrica están bien identificados en los 20 años anteriores, del 2006 al 2025.
Los diputados liberales, que son los renuentes a aprobar las reformas, no pueden ignorar la existencia de la triste realidad de la ENEE y sus graves consecuencias para nuestro país, porque este no es un problema de menor cuantía, o una pérdida que se dió súbita o espontáneamente, es un desastre multimillonario, que si no se le empieza a resolver y se le deja permanecer, con una pérdida que tiene un monstruoso factor multiplicador que aumenta en más de 30 mil lempiras por minuto, hará que la deuda desbocada crezca diariamente en millones de lempiras, mientras un sector de diputados se resiste a aprobar las reformas que permitirán empezar a afrontar el descalabro. Negarse a aprobar las reformas de las normas del subsector eléctrico, convertirá a los diputados que nieguen su voto, en irresponsables con el país, pero al mismo tiempo serán responsables del agravamiento de la crisis de la ENEE por negarse a contribuir a la única solución que contrasta por un notable acompañamiento internacional, en el que figura el departamento de Estado de EEUU y organismos internacionales como el BID, el BM y el CAF.
Quizás algunos diputados liberales prefieren creer que hay tiempo para presentar de su parte una contrapropuesta, como le hemos escuchado decir a algunos de ellos; sin embargo, estamos seguros que no tienen idea siquiera de donde pueden obtener una asesoría con acompañamiento internacional, que solo la puede tener el gobierno hondureño, porque un gobierno serio como el de EEUU no se metería en el embrollo politico de tratar con un partido de oposición un asunto de tanta envergadura, como es la deuda multimillonaria que tiene hundida a la ENEE y que de paso, tiene a Honduras en una situación tan delicada, que somos un país en estado de quiebra.
En el apogeo del gobierno de Mel Zelaya en el 2006, perfectamente se pudo enfrentar la crisis de la ENEE sin los riesgos que tiene ahora esta empresa, cuando apenas debía 2000 millones de lempiras. Rixi Moncada, en su gestión al frente de la ENEE en el 2006, es la responsable del principio de la tragedia de la ENEE. Mel Zelaya, que era el presidente de la República, la sustituyó en la gerencia de la empresa, y allí la cosa fue de mal en peor. En los 12 años de gobiernos nacionalistas no se enfrentó la crisis de la ENEE, se le dejó pasar y crecer, pero el tiro de gracia, se lo dió a la ENEE el gobierno de Xiomara Castro del PLR. Para infortunio de Honduras, a pesar de que EEUU envió durante el gobierno de Xiomara Castro una misión de alto nivel técnico, encabezada por el Ing. José Fernández, el zar de la energía en EEUU, con un plan de rescate completo de la ENEE, a nuestra gobernante no le interesó el ofrecimiento.
Parece mentira, pero, el problema de la ENEE le ha preocupado más al gobierno de EEUU que a los gobiernos de Honduras. Hasta que llega al gobierno, Nasry Asfura, que decide tomar el problema como algo prioritario, quizás porque entiende que sin energía eléctrica, la industria, la ganadería, los transportes, el comercio, los hospitales, las diversas comunicaciones, el internet, los centros educativos, los estadios, tanto en las grandes como en las pequeñas ciudades, se irían a pique. Honduras apenas tiene un incipiente impulso tecnológico, pero sin la energia eléctrica necesaria, la situación será peor.
Hay que aprobar las reformas del subsector eléctrico, y entender que solo con acompañamiento internacional será posible que Honduras tenga un modelo eléctrico que mejore los mecanismos que favorezcan el ahorro y la eficiencia energética, desde la generación hasta la distribución. Actualmente, como opera la ENEE, las circunstancias no permiten un equilibrio energético. La ENEE carece de todo, sumida como está en una depresión económica terrible, no tiene los suficientes recursos energéticos autónomos como para satisfacer las demandas y expectativas del sector industrial y comercial. Honduras no tiene petróleo, pero disponemos de muchas horas de sol, tenemos corrientes de viento en proporciones considerables, quizás insuficientes como para constituir grandes fuentes abastecedoras de energía, pero hoy por hoy, tanto el sol como el viento son fuentes de energía disponibles que deben aprovecharse, combinadas con las fuentes tradicionales como son la energía hidráulica y la que nos proporcionan los generadores térmicos.
El tema de la energía no es un tema nuevo en Honduras, porque, aunque no lo parezca, tenemos muchas posibilidades de generar la energia necesaria para nuestro desarrollo, pero, no podemos enfrentar la crisis de energía con un modelo anquilosado que además está refundido por una deuda que cada segundo, cada minuto, cada hora y cada dia, aumenta en millones de lempiras. Y entre más se tarden en el Congreso Nacional en aprobar las reformas de las normas energética! Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 20 de julio 2026