
A pesar de haber mantenido en un estado de abandono a la principal empresa eléctrica del país, como es la ENEE, Honduras está a punto de entrar a una era de estrategia energética, buscando otras vías que nos permitan encontrar el apoyo de países altamente industrializados en la materia, entre los cuales, sin duda, que en primer lugar esta EEUU. No obstante tener una larga y amplia historia en el campo de la minería, con muchas minas de plata, oro, cobre, zinc y otros tantos minerales, que han sido explotados por empresas extranjeras, Honduras ha desaprovechado todos estos recursos naturales que bien nos pudieron servir para canjearlos por instalaciones y tecnología para explotar los recursos hídricos para producir energía eléctrica de alta calidad, a precio razonable.
Todo este desperdicio es porque no hemos tenido una estrategia energética, que si tienen otros países vecinos como Guatemala y Costa Rica, que nos pueden servir de ejemplo para tener posibles orientaciones estratégicas en el campo de la generación de energía. Con el nuevo marco jurídico que plantea el gobierno de Nasry Asfura, nuestro país está a las puertas de una nueva era que nos permita apostar por el desarrollo de la actividad energética estable, para tener un suministro de corriente eléctrica que no sea interrumpida en la medida que la economía crece y como es natural, cuando el incremento de los mercados demanda más energía eléctrica.
Ponemos un ejemplo mundial: Japón, que es una enorme isla, solo tiene un poco más de recursos naturales que Honduras, pero su consumo de energía es inmensamente superior, y para satisfacer la demanda, los japoneses apostaron por la energía nuclear, con la que Japón mantiene un grado de desarrollo que le ha dado una posición de liderazgo reconocida en todo el mundo. Otro país que podemos mencionar es Suiza, país que ha desarrollado con éxito una estrategia industrial y de servicios que compensa su falta de recursos.
Entonces, Honduras que tiene muchos recursos que son desperdiciados por la falta de visión de la clase gobernante, no se debe quedar surtiéndose mayormente de energía fósil, que es la que se produce en las empresas térmicas; es necesario buscar en la tecnología la clave estratégica para tener un sector eléctrico abastecido por otras fuentes como la termosolar, la energía eólica y la fotovoltaica, que pueden contribuir significativamente a la producción de energía, con un coste competitivo, que requieren de inversiones adicionales en las redes de transporte y distribución para garantizar que el sistema no se sature y colapse, como sucede con frecuencia en el arcaico sistema eléctrico hondureño.
Honduras pronto tendrá auges de crecimiento, una vez reencausada en la senda democrática, y esto requerirá que el parque de energía renovable, sobre todo, tenga todo el impulso de inversión de la ENEE y del sector privado, para garantizar la producción suficiente de energía con calidad. Lo que no podemos aceptar, es continuar con una ENEE decrépita como está ahora, que, cuando se produce una caída brusca de la producción renovable, no contamos con una fuente de energía de respaldo inmediato, un papel que deben asumir las centrales hidroeléctricas menores que solo se han idealizado, pero que ni siquiera se han comenzado a construir.
Los retos energéticos que tenemos por delante son de una dimensión extraordinaria, pero que estamos a tiempo de asumir, y hoy, el gobierno de Nasry Asfura, con el respaldo de EEUU, parece dispuesto, sin condicionamientos previos, a construir un nuevo escenario energético para concretar un nuevo horizonte en materia de energía eléctrica en Honduras. En este punto debemos destacar la necesidad de agilizar los procesos administrativos de autorización y ejecución del nuevo marco jurídico. Por ahora, el sector nacionalista en el Congreso Nacional ha sido el primero en dar un paso al frente para apoyar el plan energético, los diputados liberales piden más tiempo para analizar el proyecto y los diputados de LIBRE que son expertos en negarse a respaldar los proyectos positivos del país, han respondido lanzándole morteros y torpedos al plan energético.
Desearíamos que los diputados liberales actúen en consonancia con su trayectoria histórica de respaldar los proyectos positivos de desarrollo nacional, sumándose a apoyar el plan energético con el nuevo marco jurídico que le garantice a Honduras la suficiente producción de energía eléctrica que permita a la ENEE tener la potencia suficiente para cubrir tanto la demanda base como la que se produzca en las horas extremas. La conclusión inmediata es la necesidad de reducir el derroche energetico, por un lado, y por el otro, potenciar las tecnologías que incrementen la eficiencia de la ENEE. En pocas palabras, hay que trabajar en el mantenimiento de las centrales existentes, muy especialmente tener un plan sin limitaciones para la represa Francisco Morazán. Porque el fin del plan energetico es tener energía eléctrica barata y de calidad.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 18 de junio de 2026.