
Cada cierto tiempo se pone de moda el tema del parlamento centroamericano (Parlacen), por lo general cuando surge una andanada de opiniones adversas a este organismo integracionista centroamericano, que se ha ganado merecidamente la mala voluntad de una buena parte de los hondureños, lo que se puede resumir en una frase que le escuchamos a un compatriota cuando dijo: «todos queremos que desaparezca el Parlacen». Esa malquerencia casi general, que se ha apoderado de la opinión de una mayoría de hondureños, tiene una explicación lógica: el organismo parlamentario regional, a simple vista no sirve para nada, y como tal, es un elefante inútil que cuesta mucho dinero sostener.
Sin embargo, es procedente hacer reflexiones sobre la naturaleza del Parlacen, que nació como el órgano politico democrático del sistema de integración centroamericano(SICA) para trabajar y encargarse de impulsar la unión regional, la paz y el desarrollo. Fuí profesor de Derecho de Integración en la Facultad de Derecho de la UNAH durante varios años en los años 80, lo que me obligó a estudiar los distintos procesos integracionistas en el mundo, desde la Organización de Estados centroamericanos (ODECA) el mercado común centroamericano, la Aladi, el mercado común europeo, que fueron los procesos integracionistas más reconocidos y que, al cumplir sus objetivos casi todos desaparecieron. El más reciente es el Parlacen, no menos importante, pero infortunadamente echado a perder desde un principio por la distorsión a que se le sometió por parte de malos políticos.
En primer lugar, el Parlacen al ser convertido en refugio de rémoras políticas de cada país miembro, perdió toda credibilidad en las poblaciones locales, agravado por el hecho de que, desde su inicio careció de propósitos y objetivos, navegando con el prurito deseo de constituir una especie de remanso para que 20 diputados de cada país miembro, tuvieran un hospedaje cómodo, que los acogiera devengando un buen salario para vivir muy por encima del nivel de bienestar que tienen los ciudadanos comunes. Lo que remató la mala imágen del Parlacen es el hecho de que los ex presidentes y los ex vicepresidentes de los países miembros, una vez que terminan sus períodos tengan asegurado en este parlamento un puesto muy bien remunerado sin hacer absolutamente nada.
Funcionando de esta forma, sin que genere ningún tipo de beneficio a los países, el Parlacen es una piedra en el zapato que incomoda a los ciudadanos, cuya opinión cuasi-generalizada es que el Parlacen no tiene razón de ser y que al no tener oficio ni beneficio, lo que procede es que Honduras,siguiendo los pasos del protocolo parlamentario, manifieste su desinterés por el Parlacen, hasta agotar todos los pasos restantes que deben darse para hacer efectivo el retiro de Honduras de este organismo regional. Sin embargo, esto no significa que el Parlacen como órgano integracionista no tenga importancia. Si al Parlacen se le diera un vuelco, y se impusiera de los objetivos que conlleva un verdadero proceso integracionista, sería otra cosa.
Como está funcionando el Parlacen, tiene muy bien ganada la mala reputación de ser un «elefante blanco», es decir, un organismo «bueno para nada», pero, si un nuevo liderazgo se propusiera reformarlo para volverlo a sus objetivos originales, que poco a poco desaparecieron, el Parlacen demostraría que tiene mucho que aportar a la unión regional, a la paz y el desarrollo de los países miembros. Debe comenzar por eliminar las rémoras que le hacen mucho daño. En primer lugar, cancelando la presencia de los ex presidentes y ex vicepresidentes de los países miembros, a los que se les da una curul en el Parlacen como una especie de pensión vitalicia que no tiene ninguna razón, porque todos los ex mandatarios salen bien dotados económicamente al finalizar su mandato.
Los gobiernos deben retomar la necesidad de que las resoluciones del Parlacen sean vinculantes en los temas relacionados con la unión regional aduanera, compras conjuntas trascendentales de medicinas y combustibles para abaratar costos, y sobre todo, procurar un estado de paz entre los países miembros e ir de la mano en todo proyecto regional desarrollista. Que los diputados al Parlacen sean electos por sufragio en cada uno de los países, simultáneamente en las elecciones generales. Reglamentar el número de miembros a una cantidad razonable, para evitar que el Parlacen sea un organismo devorador de la economía de los países, por causa de un presupuesto que al final es una pesada carga para los países como es en la actualidad.
Mi mejor experiencia al servir por cuatro años la cátedra de Derecho de Integración en la Facultad de Derecho de la UNAH, me llevó a conversar con el Dr. Francisco Villagran Kramer, vice presidente de Guatemala, autor de varios tratados de integración, partidario de las ideas de Francisco Morazán, a quién calificó como el líder de las ideas integracionistas centroamericanas. Desafortunadamente, por culpa de los malos politicos que han ido a nutrirse económicamente como parásitos al Parlacen, es que este importante organismo regional integracionista al estar completamente desacreditado, esté a punto de llegar a su final. Una verdadera lástima! Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 24 de julio 2026