
El mandatario hondureño Nasry Asfura ha hecho acto de presencia en algunos puntos de la zona fronteriza con El Salvador, llevando esperanza a los pobladores hondureños, y algunos detalles que aunque no son de gran valor, como tampoco son de gran importancia, habrá que apreciarlos de aqui en adelante, porque una cosa es la politica de palabras y declaraciones y otra muy distinta, de hechos y seguimiento. Y lo que nuestras poblaciones fronterizas reclaman, es una política gubernamental que se establezca en aquella zona de manera institucional, que proyecte un programa de desarrollo de mediano y largo plazo. Las zonas fronterizas sufren por un penoso abandono de los gobiernos, desde que tenemos uso de razón, cuando cursamos la escuela primaria, tuvimos varios compañeros de grado que procedían de Intibucá, La Esperanza, La Paz, Ocotepeque y alguno que otro de la Mosquitia.
Sus padres huyeron de la miseria que prevalecía en sus pueblos natales, los defendían por su belleza natural, pero ni por diversión querían regresar allá, al haber encontrado en nuestro puerto un ambiente citadino distinto, y esto que en aquellos años de infancia, nuestro puerto natal era pequeño pero a los compañeros fronterizos les parecía de maravilla el cambio. Cada persona aprende a confeccionar su bienestar, y los que logran emigrar de la miseria, cuando llegan a un ambiente de pobreza, pero dotada de luz eléctrica, y ven la luz de ciertas distracciones, hasta deliran de la alegría. Manuel Vásquez, un compañero de grado escolar que provenía de un pueblo fronterizo muy cercano a El Salvador, nos contaba desde entonces que para ellos era más fácil viajar a San Salvador que a Tegucigalpa. Un día su papá, entusiasmado por un pariente que logró establecerse en Puerto Cortés, al contarle las linduras del puerto, hablarle sobre los barcos,el trabajo en los muelles, la Laguna de Alvarado, la delicia de bañarse en el mar, pescar, coger los guineos de gratis, y mucho más, se armó de valor, dejó sus pequeñas parcelas en el pueblo fronterizo y se volvió porteño. Más tarde, el avezado fronterizo con toda y su familia emigró a Nueva Orleans, donde me los encontré accidentalmente 25 años después. Así comenzó la fuga de hondureños del campo a la ciudad y de aquí al extranjero.

Los gobiernos deben interesarse más en nuestras zonas fronterizas, incluyendo La Mosquitia. El presidente Asfura llegó a Nahuaterique, una área importante donde el gobierno salvadoreño de Bukele ha penetrado con el afán de ganarse la simpatía de los pobladores hondureños. Bukele es una liebre que aprovecha el descontento de los hondureños por el distanciamiento en que son mantenidos por los gobiernos de Tegucigalpa. Algunas veces las fuerzas armadas hondureñas organizan misiones de salud a la frontera, llevando médicos y medicinas de primer auxilio, lo que sirve para paliar la desidia de los gobiernos, pero, estos pequeños parchecitos no alivian las carencias de los pobladores fronterizos.
En cambio, el gobierno de Bukele entra a Nahuaterique y hace campaña entregando útiles escolares, uniformes y de paso envía autobuses para llevar a nuestros compatriotas a recibir atención médica en los hospitales salvadoreños que están bien atendidos y mejor surtidos que cualquier hospital de nuestro país. No podemos oponernos a que el gobierno salvadoreño ayude a los pobladores de nuestras fronteras. Sería una envidia desastrosa hacerlo, porque, si nuestros compatriotas fronterizos no tienen respuestas a sus problemas de los gobiernos hondureños, sería inhumano, un patrioterismo vulgar y despiadado, reprochar que los nuestros de la frontera reciban apoyo de un gobernante vecino.
El gobierno de Nasry Asfura ya percibió que algo de esto flota en el ambiente de Nahuaterique, y sin duda que a eso se debe que en el marco de la época del mes de la Patria decidió hacer acto de presencia en el ex bolsón. A su discurso, en su estilo peculiar, le faltó añadir la semilla de la esperanza, no le escuchamos que iniciara una relación directa con los líderes, pero si la hizo, para anunciarles buenas nuevas, no las hizo trascender a los periodistas.
Hace tiempo que vivimos inmersos en un vaivén de palabrería, un maremagnun de discusiones pueriles, un papanatismo ridículo, especialmente en esos debates matutinos de televisión donde llegan los «habla jergas» con enredos dialécticos, todos unos expertos en relegar los hechos a un segundo y tercer plano, que vuelve locos a quienes tienen valor de verlos por unos minutos. Lo que dice fulano, lo que replica mengano y lo que al hilo de la controversia, tercia zutano. No solo Tegucigalpa y SPS merecen la atención del gobierno, la zona fronteriza también es parte de la república de Honduras! Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 14 de septiembre 2026