
La terminación del estatus de permanencia temporal, muy conocido como TPS, era una crónica anunciada, porque la naturaleza de esta concesión migratoria era perentoria, es decir temporal, y por tiempo definido. Las autoridades de EEUU lo fueron prolongando de manera sucesiva, con lo cual demostraron su benevolencia con este contingente de personas que obtuvieron una permanencia de manera temporal, en base a diversas condiciones, entre las cuales habían asilados por persecución politica, por ser víctimas de grupos antisociales del crimen organizado y maras y pandillas. En las incontables renovaciones del TPS, hubo exitosas gestiones de los gobiernos hondureños, pero otras veces partió de la propia iniciativa de las autoridades de EEUU, que por condolerse especialmente con las tragedias naturales, ofrecieron acoger a muchos hondureños con el espacio migratorio temporal, para que los tepesianos siguieran estudiando y trabajando.
Sin embargo, como acostumbramos a decir en los programas de radio y televisión, todo lo bueno tiene su final y el TPS no era la excepción, entonces, lo que tenía pasar, pasó y el TPS se terminó. Claro que se pudo hacer algo más para que los tepesianos pudieran obtener una mejoría migratoria en otra condición, que les pudo haber conseguido la oportunidad de abrir el camino hacia una residencia permanente, pero, en el 2022, cuando el gobierno de Xiomara Castro mostró sus colmillos y sus garras antiestadounidenses, amenazando con cortar el acuerdo para cancelar la presencia militar de EEUU en Palmerola, con semejante gesto inamistoso el gobierno de Libre envió un mensaje que para la clase política de EEUU fué más que suficiente para entender que en Honduras no había interés de corresponderle con gratitud a los beneficios que EEUU le prodigaba a miles de hondureños que viven en diferentes condiciones migratorias. En ese momento se escribió el epitafio del TPS para más de 55 mil hondureños. Con el mensaje irreflexivo de la entonces Presidente Xiomara Castro se enterraba la posibilidad de extender cualquier extensión del TPS.
Cualquier gestión posterior que pudiera hacer el nuevo gobierno que asumió en enero de este año, tendría cero posibilidad de obtener una nueva ampliación, porque la terminación del estatus se consumó aquel 2022, cuando Xiomara Castro se plantó en tono amenazante, advirtiendo que si se deportaba a un hondureño de EEUU, su gobierno estaba dispuesto a cancelar la permanencia militar a EEUU en Palmerola. Dentro del derecho que tiene Honduras como país soberano, un gobierno puede decidir sobre cualquier concesión territorial hecha a EEUU o cualquier otro país. Sin embargo, la relación con EEUU no se puede colegir o medir de una manera tan simplista, no porque EEUU sea una potencia mundial y frente a ese gran país, Honduras es una pequeña hormiga. Es cuestión de correlación de derechos y deberes. EEUU ha abierto su tradicional cordialidad hospitalaria a miles de hondureños, desde las décadas de los años 30 y 40 hasta este día.
Y como a cada derecho corresponde un deber, y viceversa, frente a la amplitud de EEUU para que cerca de dos millones de hondureños vivan en varias ciudades estadounidenses, trabajando y estudiando, a Honduras por obligación moral le corresponde devolver de una u otra forma el afectuoso tratamiento migratorio que por muchas décadas nos ha dispensado EEUU. Así que, al gobierno de la familia Zelaya Castro, no solo le bastó amenazar con una bufonada de mandar a volar la base de Palmerola, sino que, en el curso del 2022 al 2025, el gobierno de Xiomara y Mel Zelaya, se dieron el taco de rechazar unas diez ofertas de apoyo que el gobierno de Bidden envió a la Casa de Gobiern de HOnduras, que por cuatro años ocupó el PLR.
Sin duda que ante tanto desaire del gobierno de Xiomara Castro, en sus cuatro años, llevó a las autoridades de EEUU a suponer que Honduras estaba tan bien posicionada económicamente, que era tiempo que los hondureños que por más de una década gozaron del beneficio del estatus de permanencia temporal, se regresaran a disfrutar de la bonanza hondureña que el gobierno de Xiomara Castro había inventado. En ese tiempo de los desaires contínuos conque el gobierno de Xiomara Castro maltrató a EEUU, se levantó un muro entre Washington y nuestro país. Y allí se concluyó la lápida del TPS. Obviamente, EEUU que es un pais que trabaja con los tiempos debidamente establecidos, el famoso «time in «, esperó la finalización del último período del TPS para dar por concluído de una manera definitiva el estatus que permitió que miles de hondureños vivieran, trabajando y estudiando en EEUU, hasta que se venciera la fecha sin dar lugar a ninguna otra ampliación.
Esto y no otra cosa es lo que ha sucedido alrededor del TPS. La leche la derramó el gobierno de Xiomara Castro en sus cuatro años de desaires a los ofrecimientos de apoyo de EEUU, agravados por el infortunado sombrerazo de Xiomara Castro de cancelar la base de Palmerola a EEUU, algo complicado, porque la base de EEUU no surgió de un hecho unilateral, sino de un acuerdo bilateral entre los dos países, en base a la defensa del interés común de Honduras y EEUU. Es obvio que la actitud de Xiomara Castro en su momento, respondía a la política regional del grupo de países del Socialismo del Siglo XXI, del que Honduras solo cultivó penas y cosechó penurias, aunque los dirigentes del Partido Libre salieron con sus bolsillos muy robustecidos económicamente.
Asi que, aunque a los causantes de tanta desgracia les duela que se les restriegue su culpabilidad, ya no tiene caso señalarles su irresponsabilidad, porque al final, el TPS es como decían nuestros abuelos: es leche derramada que ya no se puede recoger. Al gobierno de Nasry Asfura le corresponde crear un plan de contingencia especial para que, muchos de los tepesianos obtengan el apoyo legal en los consulados para optar a otro tipo de permanencia en EEUU. O para regresar y reinsertarse en Honduras, donde pueden ser muy útiles con sus valiosas experiencias adquiridas en un país tan competitivo como es EEUU. Y entender que la vida aun les depara mucho porvenir, aún sin el TPS. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 17 de agosto 2026