
La mayoría de los periódicos del mundo definieron a Dieter Muller, el tipo que se llevó la estratosférica suma de CINCO MIL MILLONES DE DÓLARES de las oficinas de correos de Zurich, como «el mejor ladrón del siglo». En realidad, Dieter Muller. era un tipo fantoche que quiso vivir como un rico auténtico. Aquel robo fué considerado en su época como una obra maestra del latrocinio, incluso los grandes ladrones de aquella época lo admiraron, porque no se explicaron hasta la fecha en que murió, como pudo haber saqueado tanto dinero de una oficina que estaba debidamente custodiada las 24 horas del día, más que cualquier otro banco que almacenaba las mayores sumas de dinero.
Aquí en Honduras hemos tenido cantidad de ladrones, que se han peinado enormes sumas de dinero del erario público, pero, en lo personal tengo la fundada sospecha de que, nadie ha robado tanto como una empresa, que aunque paradójicamente hoy se encuentra en la bancarrota, nos ha desvalijado a los hondureños de diferente manera. Sin duda, que el mejor ladrón de todos los tiempos en Honduras ha sido la ENEE, porque al estar en manos inescrupulosas y prestar un servicio deficiente, la ENEE nos ha asaltado a los hondureños de toda forma sin que podamos defendernos. En primer lugar nos roba con el pésimo servicio, llevamos décadas resintiendo las pérdidas que nos provocan las subidas violentas de voltaje, cada vez que el nivel del fluído eléctrico sube violentamente los usuarios tenemos grandes pérdidas, perdemos equipos que se queman, perdemos mucho dinero porque al no tener energía las operaciones de las empresas se interrumpen por largos tramos del día.
La ENEE nos atraca con las tarifas altas, mientras no hay posibilidad de que podamos resarcirnos por las pérdidas que nos ocasiona. Cada vez que se le presenta un reclamo por los daños que nos ocasiona el voltaje tan irregularmente variable, los tecnócratas de la tenebrosa CREE tienen una disculpa de cajón, nos echan la culpa a las empresas porque dicen que no tenemos bien calibradas nuestras instalaciones. Nos cobran en forma promediada, la ENEE nos asalta por anticipado cada mes, porque los usuarios debemos de pagar la factura antes de que termine el mes. Los tecnócratas de la ENEE adivinan por adelantado cuánto consumen los usuarios, sin haber finalizado el mes. Y de paso la ENEE nos remata, porque si los usuarios nos tardamos en pagar la factura cinco días después de la fecha máxima de pago, nos montan el siguiente mes por adelantado. Esto, ni más ni menos, es un asalto a mansalva.
Todo esto ha sido por el descalabro administrativo en que se ha manejado esta empresa estatal, que, al estar en manos de los políticos, se ha convertido en el mejor ladrón del siglo en Honduras. Durante el gobierno anterior la cosa empeoró, el gobierno de Xiomara Castro y Mel Zelaya estuvieron encantados regalando energía eléctrica, mientras le cortaba la yugular a las empresas que son las que le aportan los mayores ingresos a la ENEE. Para evitar que la ENEE nos siga robando a los hondureños, hay que ponerle coto al desastre administrativo en que se ha manejado en las últimas dos décadas.
Claro que la ENEE no naufragó por sí misma, hubo varios factores que coadyuvaron al fracaso estrepitoso de esta importante empresa estatal. Lo extraño es que hay mucha gente que aboga porque la ENEE no se salga del marco actual, aunque saben que la empresa pierde una millonada de lempiras cada día, incrementando la deuda que ya suma más de 12 mil millones de lempiras. Porque el mecanismo financiero no perdona a toda deuda que no tiene capacidad de pagar lo que debe. De una vez por todas, el Estado debe enfrentar el proceso de endeudamiento monstruoso de la ENEE, que no se para ni un segundo, y que crece más rápido que cualquier alud.
Es preciso ponerle candado al mayor ladrón del siglo que es la ENEE, porque nos está robando el futuro a los hondureños. Hay que ponerle las esposas y evitar que continúe sumida en el descalabro, porque paradójicamente, este gran ladrón, entre más descalabrado sigue, más nos roba a los hondureños. Hay que aprobar cuanto antes las nuevas normas de energía, porque entre el desastre administrativo y el mal manejo que han hecho los políticos de esta empresa, la ENEE amenaza con destruir a Honduras. Por lo que es una grosería y hasta una desgracia nacional, que haya sectores políticos miopes que no entiendan que de la ENEE solo nos libraremos del daño que nos hace, en el momento que se aprueben las reformas para que la ENEE deje de ser una empresa esquilmadora. Porque ya es tiempo que actúe como una verdadera empresa de servicio público, responsable y rentable para Honduras. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 11 de agosto 2026