
Una de las debilidades de la democracia es que da tanta apertura, que termina por permitir que los gobiernos hagan muchas cosas que no tienen sentido, porque toda decisión que adopte la autoridad, dentro lo que sea posible debe ser efectiva, real y que resulte beneficiosa para el Estado. Nótese que hablamos de Estado, porque en los últimos tiempos se manosea el «concepto pueblo» que es una manía populista. Los populistas se jactan de que representan y trabajan para el pueblo, aunque sus objetivos los han obtenido trampeando, apoyados por una minoría con capacidad de hacer estruendo, fraude y de imponerse a través de la violencia.
Si bien la única forma legitima de gobierno es la democrática, la que se funda en la voluntad expresa de los ciudadanos, los gobiernos terminan refrendando medidas que no las consultan al pueblo. En la campaña pasada casi todos los candidatos de todos los partidos ofrecieron vender el avión presidencial del Estado, como si fuera una carga onerosa, que no lo es, y que, en cambio, es un bien que presta utilidad a la persona que llega a ostentar el cargo de Presidente de la República en forma legítima.
Desconocemos como fue adquirido el pequeño avión presidencial hondureño, solo sabemos que inicialmente el gobierno de China Taiwan brindo la facilidad para adquirir un avión para uso del Presidente de Honduras. Si bien nuestro país no es un potentado de riqueza, que el gobierno disponga de un avión pequeño para cuando el Presidente de la República se desplaza en viajes oficiales a cumplir misiones de carácter de Estado, no es una afrenta a los ciudadanos. Lo es cuando los familiares o amigos del presidente abusan del uso de la nave presidencial como ha sucedido en otras administraciones. Lo que se evita con un reglamento emitido en el Congreso Nacional para que haya un control del uso del avión presidencial.
La democracia no debe ser pervertida con pequeñeces ni con falsificaciones; la opinión pública hondureña no es mezquina, así como no desconoce que en todos los países los gobernantes disponen de un avión para movilizarse cuando debe realizar misiones de Estado en otras naciones. ¿Cuántos países disponen de una flota presidencial con dos o tres aviones, y helicópteros para tareas de gobierno? Dependiendo de la capacidad económica del país, así es la composición de su flota aérea. En Honduras podemos tener un avión presidencial pequeño, con uso regulado y controlado para el gobernante legítimo que dirija los destinos del país. Que Honduras tenga un avión presidencial no es una ostentación, es una necesidad, por lo que nos parece absurdo que por seguir la línea populista de gobiernos como el de México, los políticos hondureños se bañen en las mismas aguas de López Obrador, creyendo que con vender el avioncito presidencial se van a resolver todos los problemas del país.
Eso es una barbaridad que resulta humillante, porque en nuestra época hay ciertos bienes que son indefectibles para un gobierno y entre esos esta poseer un medio de transporte aéreo para uso del presidente que resulte electo democráticamente. Otra cosa seria que, un gobernante adquiera con fondos públicos mansiones para residir temporalmente en otros países. Se ha manejado extraoficialmente que en el paraíso turístico dominicano, conocido como Punta Cana, un gobierno reciente de Honduras adquirió una propiedad valiosa, para que la familia del entorno gubernamental disfrutara períodos vacacionales. Si esto fuera cierto, seria reparable y además inadmisible.
En este tiempo, cuando hay necesidad de una relación constante entre los gobernantes, salvo que se trate de un presidente huraño, o que le tenga pánico a los aviones, un presidente debe estar siempre dispuesto a acudir a todas las citas internacionales donde se requiera que Honduras esté representada por el gobernante legítimamente electo. Un país no es demasiado rico ni demasiado pobre porque tenga entre sus haberes un avión presidencial que le facilite al presidente moverse con la facilidad que le permite un avión propiedad del Estado. Particularmente como contribuyente, no estoy de acuerdo que se remate el avión presidencial, porque por esa vía, se puede cometer un acto de corrupción si se llegara a entregarlo a precio de gallo muerto, por el prurito de deshacerse del avioncito, solo para cumplir una promesa de campana.
El gobierno no debe pecar de ingenuidad, en el mundo nadie creerá que el gobierno hondureño es un dechado de honradez porque se deshizo del pequeño avión presidencial. Lo más notorio de esta venta, si llegara a realizarse, es que se crea que somos un país tan miserable que ni siquiera somos capaces de mantener un pequeño avión, que no es un privilegio para el ciudadano que ostente la presidencia, sino una necesidad para poder cumplir las misiones oficiales. Este avioncito es una herramienta necesaria como un vehículo lo es para que las personas se puedan desplazar. ¡Yo lo miro como un pedacito de orgullo nacional!
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 29 de junio de 2026.