
El enjambre de movimientos sísmicos de gran intensidad que han sacudido a Venezuela, Colombia y Panamá, más los constantes temblores que se experimentan con mucha frecuencia en Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, nos debe llevar a los hondureños a crear una cultura de prevención antisismica, partiendo de que los sismos no avisan, como si se puede pronosticar un huracán. En nuestro país si hay temblores, pero como pensamos que los movimientos que se sienten en Honduras son inofensivos, terminamos por acostumnbrarnos a la idea de que aquí nunca habrá un terremoto. Si bien no estamos sobre una cadena tectónica como Chile, Nicaragua, Guatemala y México, hay que recordar que tenemos dos fronteras de placas muy activas.
La primera es la falla del Motagua, que entra por Islas de la Bahía, Cortés, Copán hasta Ocotepeque. Esta falla es la que generó el terremoto de 7,1 grados del 28 de mayo de 2009, que dejó 7 personas muertas, puentes caídos y el Palacio de Justicia de SPS seriamente agrietado. La segunda es la falla del Pacífico, que cruza Choluteca, Valle, y La Paz. Allí la amenaza llega a 0.55 grados, la más alta que se ha experimentado en ese sector. Luego tenemos la Depresión o Falla Central, que cruza nuestro país de norte a sur, de Comayagua a Tegucigalpa. Aqui, tanto Copeco como Cenaos reportan entre 40 a 50 movimientos sísmicos al año, en su mayoría entre 1.9 a 5.3 grados por fallas locales, como Guayape, Jocotán-Chamalecón y Aguán.

El problema no es que no podamos percibir la amenaza, es más por la vulnerabilidad y la ineptitud como sociedad que pareciera que no queremos entender que estando en un planeta vivo, como es nuestro planeta Tierra, mientras haya una gran cantidad de energía que necesita salir del interior del globo terráqueo, en cualquier momento podemos ser víctima de temblores y hasta de un terremoto, Según los sismólogos de las universidades hondureñas, la fórmula de riesgo en Honduras se expresa en forma simple: riesgo es igual a amenaza por vulnerabilidad. Que, Interpretado profesionalmente, significa que no se puede parar la falla, pero si se puede reducir la vulnerabilidad usando con más rigor el código de construcción. Hoy el colegio de ingenieros civiles advierte que el 70% de la vivienda en Tegucigalpa y SPS es de tipo informal, de adobe o bloque, sin viga antisísmica. Esto es lo que mata a las personas y no el temblor en si. En el 2013, en el departamento de Atlántida un enjambre de sismos de 5.6 grados no mató por magnitud, sino porque 80 casas de adobe se cayeron.
¿Qué cultura de prevención conviene en Honduras? Los expertos aconsejan no hacer simulacros caros, sino tres cosas baratas. 1) En construcción se debe capacitar a los maestros de obra en dos técnicas: viga de amarre y castillo confinado. Cuesta 5% más en una casa nueva y evita el colapso total. 2) En las escuelas y empresas de Tegucigalpa, SPS, Comayagua y La Ceiba, se aconseja el protocolo «agáchate, cúbrete, agáchate» y 3) tener un punto de encuentro. Hoy, ni Copeco ni nadieo ha inculcado o socializado estas tres cosas en la población, es más, la mayoría de los hondureños no se preocupa por prepararse para saber como reaccionar en caso de un movimiento sísmico de gran intensidad.
En México las autoridades han enseñado un concepto antisísmico que debemos adoptar en Honduras, y que se conoce como «georreferenciar», consiste en que cada familia debe saber si vive sobre la traza de una falla. Tenemos entendido que CENAOS ya tiene el mapa, pero no le ha dado la suficiente divulgación y la inmensa mayoría de hondureños no conoce su situación respecto a la falla que está debajo del territorio donde vive. Promover una cultura de prevención de sismos o terremotos en Honduras, no es para provocar un estado de alarma ni para asustar a nuesros compatriotas. Viéndolo de una manera objetiva, prevenir para casos de desastres es más barato. No hacerlo es más caro en todo sentido, tanto en daños materiales como en pérdida de vidas.
En la comparación entre un huracán y un terremoto, mientras un huracán nos da cinco días para tomar todas las prevenciones y precaucciones para evitar daños mayores y salvar vidas, un sismo o un terremoto, apenas dá un margen de cinco segundos en que no queda tiempo para reaccionar de manera serena. Geógrafos calificados como Carlos Héctor Sabillón, nos vienen alertando que si bien Honduras hasta ahora no ha experimentado un terremoto destructivo, o sismos con la misma frecuencia que otras zonas de Centroamérica, no debemos ignorar que el territorio hondureño se encuentra en un entorno tectónico activo, con muchas probabilidades de sismos. Un espejo en el que debemos vernos es Panamá, donde el último terremoto ocurrió en 1840, o sea que al cabo de 186 años después, la energía reclamó el derecho a salir a la superficie.
Los hondureños no debemos ignorar que debajo de nuestro suelo territorial hay mucha energía, que en algún momento provocará el desplazamiento de las placas para salir a la superficie. Y llegado ese momento, sin una cultura de prevención, lo más seguro es que no sabremos como reaccionar ni que hacer para salvar la vida. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 12 de octubre 2026