
En el libro de lectura de quinto grado de don Miguel Navarro, hay una lección ejemplarizante a través de un cuento titulado: el viejo, el niño y el burro. Erase una vez un abuelo y un nieto que decidieron emprender un viaje montando un burro, al llegar a una aldea los lugareños empezaron a criticar que el anciano tuviera que ir a pie mientras que el niño, más jóven y vital, fuera montado en el burro. Las críticas hicieron qiue el abuelo montara el burro y el niño fuera caminando. Al pasar por otra aldea, los lugareños les gritaron: que viejo más malo, mientras el va cómodo en el burro, el pobre niño va a pie. Ante esto, el abuelo y el nieto decidieron montar ambos el burro. Al pasar por otra aldea, los aldeanos criticaron a ambos, acusándolos de maltratar con un peso excesivo al pobre burro. Ante las críticas, el ancianoy el niño decidieron ambos ir a pie, caminando al lado del animal. Al llegar a otro pueblo, las personas se rieron de ellos, dado que disponían de una monturas y ninguno de ellos la montaba, burlándose ybritándoles: cuál de los tres es el burro. La moraleja del cuento tradicional nos enseña que hagamos lo que hagamos siempre habra alguien que no le guste y nos critique, porque no se puede agradar a todos.
Le está pasando algo parecido al gobierno de Nasry Asfura con el recién anunciado plan de combate al crimen organizado, que tiene su base al clasificar a las maras y pandillas como «organizaciones terrorista», lo que para ciertos críticos es una copia del plan que lleva cabo Nayib Bukele en El Salvador. Pero si revisamos el anuncio del gobierno, no es cierto que sea una copia del plan Bukele. Y si no veamos; el gobierno de Asfura hizo una declaratoria de terrorismo de esta manera: el consejo nacional de defensa y seguridad declaró como organizaciones terroristas a 3 grupos( la MS 13, Barrio 18 y el Cártel del diablo. Aunque hay otras 25 agrupaciones delictivas en evaluación.

El plan del gobierno hondureño propuso una reforma carcelaria y penal, que consiste en enviar directamente a las cárceles de máxima seguridad tras la captura de los delincuentes, eliminar medidas sustitutivas de cárcel para miembros de las estructuras mencionadas, permitir solo una hora de sol y patio, individual o en grupos máximo de 2 personas, contar con juzgados y fiscales especializados solo para estos casos. El gobierno hondureño descartó el estado de excepcion y prefirió reformas penales y efectuar despliegues policial-militar. Luego, a través de una alianza internacional el gobierno se sumó al Escudo de las Américas presidido por EEUU y 15 países aliados, en la que acordaron el congelamiento de activos, restricciones migratorias y de visado contra 24 organizaciones narcoterroristas, incluyedo la MS 13 y barrio 18.
Si se observa bien, el proyecto de Honduras no es una copia del modelo deNayib Bukele, sin duda que hay ciertas similitudes con el endurecimiento carcelario, el aislamiento de los presos y las restricciones de comunicación y prisiones de máxima seguridad. El uso de la figura de terrorismo, procede de EEUU, que fué el primer país en el gobierno de Trump en clasificar como terroristas a las gurpos criminales. Me parece que hay notables diferencias que desmarcan el proyecto del gobierno hondureño del modelo de Bukele. En primer lugar Bukele implantó el estado de excepción desde el 2022 con 92 mil personas detenidas sin orden judicial. El proyecto de Honduras no va por esa vía, mas bien apuesta por tribunales especializados, coordinados con el MInisterio Público y con Inteligencia, no apuesta por las detenciones masivas como en El Salvador.
La estrategia de Honduras está basada en el pacto multilateral llamado Escudo de las américas, congelar dinero y no solo a acciones internas.Por lo tanto Honduras tiene un contexto distinto, la tasa de homicidios de 24 por 100 mil es cuatro veces el promedio global que miden los organismos serios, y la presencia fuerte de las agrupaciones MS 13 y Barrio 18 vinculadas al narcotráfico. Por donde se le busque, el proyecto estratégico de Honduras tiene marcadas diferencias con el modelo de Bukele, el que merece respeto, pero sin olvidar que el modelo de Bukele responde a un gobierno dictatorial, algo que no se puede replicar en un gobierno democrático como el que preside Nasry Asfura.
La estrategia del gobierno de Asfura posiblemente no sea la mejor, ni la única para el objetivo de combatir el crimen organizado, pero nadie puede decir desde ahora que no servirá para nada, porque, lo que le corresponde al gobierno es actuar en un asunto muy delicado con algun tipo de estrategia, y tener el respaldo del faro más luminoso del mundo en la lucha contra la criminalidad, que es el gobierno de EEUU, solo puede ser descalificado por los necios que, como en el cuento de «cual de los tres es el burro» quisieran que el gobierno hondureño se quede de brazos cruzados, sin hacer nada contra un mal que nos perjudica a todos los hondureños. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 28 de septiembre 2026