
De todas las crisis que sufre Honduras, la judicial es la peor de todas. Diríamos que es la madre de todas las crisis. Un país puede vivir hasta sin economía, o como les ocurre a muchos países, que han vivido hasta sin gobierno como les ha sucedido a Italia y Bélgica, y no les ha ido tan mal. Perú puede prescindir de los gobiernos y avanza más en manos del parlamento. Lo que no puede pasar en un país, es vivir sin tener justicia, porque entonces queda a expensas de la ley de la selva, que es la peor ley que puede regir a un país.
Cuando trasciende que jueces y agentes de la Procuraduría General de la República, se han confabulado para darle curso a esquemas de demandas millonarias contra el Estado, que le saquean más de mil millones de lempiras al presupuesto nacional, acciones incurridas en la gestión de los exprocuradores nombrados en el periodo oscuro del diputado Luis Redondo, es porque la justicia de ambos ramos estuvo en los últimos cuatro años en manos de políticos delincuentes. Haber puesto la ley en manos de procuradores y jueces mafiosos que fungieron en estrados judiciales para perjudicar a Honduras, es como haber metido los zorros en el gallinero.
No se puede concebir como los anteriores procuradores de la República aliados con jueces de su misma calaña, secuestraron el sagrado principio de la justicia de «dar a cada quien lo suyo», para cambiarlo por el grotesco comportamiento de poner la ley y la justicia en contra de los sagrados intereses de Honduras. No había como soportar a esos procuradores, aunque el problema persiste porque mientras en el Poder Judicial permanezcan jueces que prevarican en contra del país, estamos ante la gravísima situación de tener un aparato judicial dispuesto a hacer morder el polvo al país que los vio nacer. Es decir, personas desnaturalizadas que han logrado posicionarse en tribunales en el Poder Judicial, desde donde pueden hacer mucho daño con sus resoluciones, tanto a particulares, a empresas como al mismo Estado.
Hoy estamos ante el inverosímil caso de que el Estado tenga que erogar fuertes sumas multimillonarias por demandas interpuestas por diferentes personas y sectores que han visto que en Honduras, gracias a esta confabulación artificiosa entre jueces y agentes de la Procuraduría General, ganarle los juicios al Estado es como pegarle a un bolo en el suelo. El Estado hondureño está plagado de maleantes, pero gracias a otras instancias del Estado se descubren estas fechorías judiciales que han contado con la complicidad de la PGR y algunos jueces del Poder Judicial contra los intereses de Honduras, es algo que irrita de verdad a los ciudadanos. ¿Cómo confiar en agentes de la Procuraduría General y jueces de los tribunales que se han aliado en componendas con personas para facilitarles que pudieran entablar demandas millonarias contra Honduras? De sobra se sabe que las demandas planteadas con la complicidad de la Procuraduría General y de los jueces de algunos tribunales, es como jugar con cartas marcadas.
Cuando actores de la Procuraduría General y jueces de los tribunales aceptan hacer equipo para dañar los intereses del país, es porque la indecencia ha echado raíces en lo más granado de un país que es la justicia, actuando ambos, procuradores y jueces, como camisa de fuerza que aprisiona a la verdadera justicia, que deja de ser eso, para convertirse en injusticia malévola. Entonces, habría que aceptar que tanto la Procuraduría General como una parte del Poder Judicial se han convertido en una hoguera ardiente, con suficiente fuego para convertir en cenizas al gobierno y al Estado. La clase política que nos gobierna, al menos esta última que es producto de un proceso democrático, está obligada a exterminar la lacra del oportunismo, que es la casta formada por personas que no tienen un ápice de moral y de vergüenza, que está conformada por individuos que buscan los cargos públicos solo para hincarle el diente al tesoro nacional.
Con estos procuradores y jueces que son capaces de pactar con sujetos que entablan demandas millonarias contra el Estado, con el consabido propósito de sacarle mucho dinero al tesoro nacional, Honduras tiene a los peores enemigos en casa, viven en el suelo hondureño. Son peores que los quinta columnas, que son capaces de vender a su madre a cambio de una paga miserable. Con esta plaga indecente, en Honduras no habrá tranquilidad, ni decencia, ni democracia siquiera, siendo que la democracia, tanto o más que la justicia, está en alas de cucaracha cuando los encargados de impartirla hacen causa común y pactan con los que quieren robarse el tesoro nacional a través de demandas millonarias amañadas.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 23 de abril de 2026.