
Se levanta el telón de un nuevo ciclo en la Selección Nacional de Honduras. Con la urgencia de recuperar protagonismo internacional y bajo la dirección técnica del estratega español José Francisco Molina, la Bicolor rompe el fuego este viernes en el césped del estadio Nacional José De La Paz Herrera frente a su similar de Surinam, en el arranque oficial de la Liga de Naciones de Concacaf 2026/27.
El choque marca el bautismo de fuego para Molina al frente del banquillo catracho, asumiendo el timón en un certamen de máxima exigencia. Encuadrada en un exigente Grupo B de la Liga A junto a Jamaica, Guatemala, Martinica y El Salvador, la escuadra nacional está obligada a finalizar entre los dos mejores del sector para abrochar su pasaje a las instancias de eliminación directa.


Más allá del honor regional, la competición ostenta una recompensa vital: representa el único atajo directo para acceder a la Copa Oro Concacaf 2027. Los cuatro clasificados que superen la fase de cuartos de final —donde ya aguardan potencias como México, Estados Unidos, Canadá y Panamá— amarrarán automáticamente su boleto al torneo de selecciones más importante del área.

Juventud, recorrido y un formato que no perdona errores
Para este estreno, la Bicolor amalgama la jerarquía de sus referentes internacionales con la frescura de una camada dispuesta a consolidarse con la camiseta nacional. Con un calendario apretado de solo cuatro batallas entre septiembre y octubre —dos en casa y dos como visitante—, ceder puntos en Tegucigalpa no figura en los planes.
Ejes clave del panorama competitivo:
La Bicolor salta a la cancha con la obligación de gustar, ganar y cimentar la confianza de un proceso que sueña con devolver al fútbol hondureño a los planos estelares del continente.