
El Niño es una variación natural del clima que ocurre cada dos a siete años, eleva las temperaturas superficiales en el centro y este del Pacífico, lo que genera cambios globales en vientos y lluvias, así como condiciones meteorológicas erráticas.
La sequía amenaza los cultivos y las fuentes de agua, afectando a miles de familias, especialmente en el Corredor Seco, donde miles de familias dependen de la agricultura para subsistir.

Los cultivos de granos básicos como, maíz y frijoles reportan importantes perdidas mientras crece la preocupación por la falta de lluvia.
El fenómeno El Niño es uno de los mayores desafíos que deben de enfrentar los hondureños productores este 2026, los datos señalan que aproximadamente ocho mil hectáreas de maíz y tres mil hectáreas de frijol estarían siendo afectadas.
Entre los departamentos que más están sufriendo estas terribles perdidas destacan; Lempira, Ocotepeque, Intibucá y Comayagua.
Actualmente 75 municipios están en alerta roja, mientras que otros permanecen bajo alerta verde y amarilla, las autoridades anuncian medidas como perforación de pozos, sistema de riego, reservorios de agua y entrega de semillas e insumos agrícolas.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advierte que el fenómeno podría dejar a 1.9 millones de hondureños sin seguridad alimentaria, con picos críticos hacia finales de año y efectos extendidos hasta 2027.
La falta de lluvias representa un desafío particularmente fuerte para las familias que dependen de la agricultura como medio de subsistencia, aún así productores mantienen la esperanza de mejores condiciones para los próximos ciclos de siembra.