
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que existe un 80% de probabilidad de que el fenómeno de El Niño se desarrolle entre junio y agosto de 2026, con impactos que podrían sentirse con mayor fuerza en Centroamérica.
El evento climático, asociado al calentamiento del océano Pacífico, podría generar temperaturas más altas de lo normal y un aumento en fenómenos extremos como sequías prolongadas.
Según el informe, la región de Centroamérica, el norte de Sudamérica y el Caribe enfrentarían condiciones más secas y cálidas, lo que incrementaría el riesgo de escasez de agua, afectaciones agrícolas y estrés en la producción de alimentos.
La OMM señaló que países como Honduras deben prepararse ante posibles impactos en cultivos básicos y en la disponibilidad de recursos hídricos.
Expertos del organismo internacional recomendaron a los gobiernos de la región utilizar sistemas de alerta temprana y planificación climática para reducir los efectos del fenómeno.