
La sequía que afecta a Honduras podría agravarse en los próximos meses debido a los efectos del fenómeno de El Niño. Ante este panorama, la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (COPECO) advirtió que otros 91 municipios del país podrían pasar a alerta roja, debido al riesgo de mayores temperaturas y a la disminución de las fuentes de agua.
La advertencia fue planteada el miércoles 4 de noviembre durante una Mesa Técnica de Gestión Integral de la Sequía, en la que participaron autoridades nacionales y representantes de organismos internacionales para analizar las condiciones climáticas y las posibles consecuencias para las comunidades más vulnerables.

De acuerdo con la información divulgada por COPECO, los 91 municipios que están bajo evaluación permanecen actualmente en alerta amarilla, por lo que las autoridades estudian la posibilidad de elevar su nivel de riesgo a rojo. También se revisará la situación de otros territorios que permanecen en alerta verde, con el propósito de determinar si necesitan medidas adicionales de prevención.
La preocupación aumenta ante las proyecciones climáticas que advierten que las temperaturas podrían mantenerse al menos dos grados Celsius por encima de los valores normales durante los próximos meses. Esta condición favorecería una mayor evaporación del agua y aceleraría el deterioro de ríos, reservorios y otras fuentes utilizadas para el abastecimiento de las comunidades.
El escenario representa un riesgo para las familias que dependen de estas fuentes para sus necesidades diarias, así como para los sectores agrícola y ganadero, que podrían enfrentar dificultades para mantener sus actividades productivas ante la falta de agua.
Por otra parte, COPECO informó que 103 municipios ya reciben atención integral mediante asistencia humanitaria debido a las afectaciones provocadas por la sequía. Esta situación mantiene en alerta a las instituciones encargadas de atender las emergencias, ante la posibilidad de que el número de comunidades afectadas aumente si las condiciones climáticas continúan deteriorándose.
Las estimaciones de las autoridades indican que los efectos asociados al fenómeno de El Niño podrían prolongarse hasta junio de 2027. Esto significa que Honduras podría enfrentar varios meses de presión sobre la disponibilidad de agua, especialmente en las zonas que presentan mayor vulnerabilidad ante la variabilidad climática.
Ante este panorama, entre las medidas preventivas contempladas se encuentra la construcción de reservorios para almacenar agua destinada al consumo humano y las actividades productivas. Estas estructuras permitirían contar con reservas durante los períodos de mayor escasez y contribuirían a reducir las afectaciones en las comunidades rurales.
Asimismo, las autoridades buscan fortalecer las acciones orientadas a garantizar la seguridad alimentaria de las familias que dependen de la agricultura y la ganadería, actividades que podrían resultar perjudicadas por la prolongación de las condiciones secas.
La posible incorporación de otros 91 municipios a la alerta roja dependerá de las evaluaciones técnicas que realicen las instituciones correspondientes. Por ahora, COPECO mantiene bajo análisis los territorios identificados y advierte sobre la necesidad de reforzar las medidas de prevención ante un escenario climático que podría extenderse hasta mediados de 2027.