
El Instituto Nacional Penitenciario (INP) avanza en el fortalecimiento de las medidas de seguridad del sistema carcelario hondureño, mediante la ampliación del régimen de máxima seguridad, que contará con una capacidad aproximada de 1,400 espacios destinados a mantener bajo custodia a personas privadas de libertad vinculadas a delitos de terrorismo y estructuras criminales.
El director del INP, Walter Lacayo, informó que esta iniciativa forma parte de las acciones orientadas a reforzar el control penitenciario y garantizar condiciones de mayor vigilancia sobre los reclusos considerados de alta peligrosidad, especialmente aquellos que, por su vinculación con organizaciones criminales, requieren un régimen especial de custodia.

«Vamos a fortalecer el régimen de máxima seguridad con una capacidad aproximada de 1,400 espacios para albergar y mantener bajo custodia a personas privadas de libertad designadas por delito de terrorismo», manifestó Lacayo.
La ampliación de estos espacios busca fortalecer la capacidad institucional para administrar a la población penitenciaria bajo diferentes niveles de seguridad, de acuerdo con las condiciones de cada centro y la clasificación de las personas privadas de libertad.

INP proyecta incorporar drones para reforzar la vigilancia penitenciaria
Como parte de las medidas de modernización del sistema carcelario, Lacayo también anunció que se contempla la adquisición de drones para complementar los mecanismos de vigilancia en los diferentes centros penitenciarios del país.
El funcionario explicó que la compra de estos equipos se encuentra sujeta a los procedimientos financieros y administrativos correspondientes, por lo que su incorporación dependerá del cumplimiento de las etapas necesarias para concretar la adquisición.
La utilización de esta tecnología estaría orientada a ampliar las capacidades de supervisión de las instalaciones penitenciarias y apoyar las labores de vigilancia institucional.
Población penitenciaria supera los 19 mil privados de libertad
Por su parte, el subdirector del Instituto Nacional Penitenciario, Edwin Galeas, informó que el sistema carcelario hondureño registra una población aproximada de 19,345 personas privadas de libertad.
El funcionario explicó que esta cantidad presenta variaciones constantes debido a los movimientos de ingreso y salida de internos, relacionados con las resoluciones judiciales y los diferentes procedimientos que se desarrollan dentro del sistema de justicia.
Galeas también indicó que las autoridades penitenciarias cuentan con herramientas tecnológicas destinadas a fortalecer los controles, identificar objetos prohibidos y reducir las posibilidades de que artículos ilícitos ingresen a los establecimientos.
Seguridad penitenciaria y control de las estructuras criminales
El fortalecimiento del sistema penitenciario se desarrolla en un contexto de reformas y medidas de seguridad impulsadas para recuperar el control institucional de los centros penales y limitar las actividades ilícitas que puedan organizarse desde el interior de estos establecimientos.
La ampliación del régimen de máxima seguridad, la posible incorporación de equipos tecnológicos y el reforzamiento de los controles forman parte de las acciones anunciadas por las autoridades para mejorar la administración de los centros penitenciarios.
Uno de los principales desafíos para el INP consiste en mantener mecanismos de vigilancia que permitan prevenir el ingreso de drogas, teléfonos celulares, armas y otros objetos prohibidos, además de garantizar que las personas privadas de libertad permanezcan bajo las condiciones de custodia establecidas por las autoridades.