
El fortalecimiento de la producción camaronera se perfila como uno de los principales retos para la actividad acuícola hondureña, cuyos representantes buscan recuperar los volúmenes que el país alcanzó en años anteriores y consolidar nuevamente su participación en los mercados internacionales. La meta planteada es pasar de los actuales 80 millones de libras a unos 120 millones, mediante inversiones en tecnología, acceso a financiamiento y mejoras en los sistemas de cultivo.
La iniciativa surge en un momento en que los productores consideran necesario impulsar una nueva etapa de modernización de la industria, aprovechando las instalaciones y terrenos que ya se encuentran en funcionamiento. La intención es incrementar la capacidad productiva sin depender exclusivamente de la construcción de nuevas unidades acuícolas, una alternativa que permitiría concentrar los recursos en mejorar la eficiencia de las operaciones existentes.
Estas necesidades fueron expuestas durante una reunión entre autoridades de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) y representantes de la Plataforma Nacional Agroalimentaria, en la que se discutieron diferentes propuestas para facilitar recursos económicos a las actividades productivas del país. El encuentro permitió abordar tanto la situación del sector camaronero como las dificultades que enfrentan los agricultores dedicados al cultivo de maíz y frijol.

En el caso de la acuicultura, uno de los planteamientos que genera mayor expectativa es la posibilidad de triplicar los rendimientos por hectárea mediante la incorporación de herramientas tecnológicas y mejoras en los procesos productivos. Los cálculos presentados por los representantes del sector estiman que la producción podría aumentar de aproximadamente 3,000 a 9,000 libras por hectárea.
Este cambio supondría una transformación importante en el aprovechamiento de las áreas de cultivo, al permitir obtener mayores cantidades de producto en las superficies que actualmente utilizan los productores. Para alcanzar esos resultados se requiere inversión en equipos, modernización de los sistemas de producción y adopción de tecnologías que contribuyan a mejorar el manejo de los cultivos y la eficiencia de las fincas.

Los acuicultores sostienen que contar con financiamiento oportuno será determinante para materializar estas mejoras, especialmente para los pequeños y medianos productores, que necesitan capital para renovar sus operaciones y mantenerse activos dentro de una industria que requiere inversiones constantes.
El presidente de la Asociación de Pequeños y Medianos Acuicultores de la Zona Sur (APEMASUR), Wilmer Cruz, resaltó la importancia que tiene esta actividad para la economía nacional, al generar alrededor de 250 millones de dólares anuales en divisas. Este aporte convierte al camarón en uno de los rubros relevantes dentro de la oferta exportadora hondureña.
Cruz explicó que parte de los ingresos que genera la industria está vinculada al valor agregado del producto y al aprovechamiento de mercados internacionales, especialmente el europeo, donde el camarón hondureño encuentra oportunidades de comercialización. Por ello, recuperar los niveles históricos de producción también representa una oportunidad para fortalecer la capacidad exportadora y aprovechar la demanda externa.
La importancia del rubro se refleja particularmente en la zona sur, donde los departamentos de Choluteca y Valle concentran la actividad de aproximadamente 234 productores, entre grandes, medianos y pequeños. Además de su contribución a las exportaciones, la camaronicultura tiene incidencia directa en la generación de empleos y en el movimiento económico de numerosas comunidades que dependen de esta actividad.
En estas zonas, la recuperación productiva adquiere especial relevancia debido al impacto que una mayor actividad acuícola puede generar en los diferentes eslabones de la cadena económica, desde las labores en las fincas hasta el procesamiento, transporte y comercialización del producto.
Sin embargo, los representantes del sector consideran que alcanzar la meta de 120 millones de libras requiere una estrategia que no se limite únicamente a aumentar los volúmenes de cultivo. También será necesario garantizar condiciones financieras que permitan sostener las inversiones, fortalecer la asistencia técnica y facilitar la incorporación de nuevas herramientas para mejorar la competitividad.