
El retorno de los médicos a sus puestos de trabajo, tras el conflicto que afectó la prestación de servicios en los establecimientos públicos de salud, debe marcar el inicio de una nueva etapa de diálogo y transformación del sistema sanitario hondureño, planteó Blanca Munguía, directora de Salud de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).
La representante de la organización consideró que la normalización de las actividades médicas representa una oportunidad para convocar a los distintos sectores del país alrededor de un Pacto Nacional por la Salud, con el objetivo de construir soluciones sostenibles a los problemas estructurales que durante años han limitado la capacidad de respuesta de los hospitales y centros asistenciales.
Munguía manifestó su satisfacción por el acuerdo que permitirá recuperar la atención médica, pero advirtió que el restablecimiento de las labores no debe interpretarse como el fin de la crisis sanitaria. A su criterio, todavía es necesario evaluar las consecuencias que dejó la interrupción de los servicios y establecer medidas concretas para atender a los pacientes que quedaron pendientes de consultas, tratamientos y procedimientos quirúrgicos.
La especialista señaló que la población fue una de las principales afectadas durante el conflicto entre las autoridades sanitarias y el Colegio Médico de Honduras (CMH), debido a la suspensión y reprogramación de distintas atenciones en los establecimientos públicos.

En ese contexto, sostuvo que la reanudación de las actividades debe ir acompañada de acciones que permitan recuperar el tiempo perdido, reducir los retrasos acumulados y garantizar que los pacientes reciban una respuesta oportuna a sus necesidades médicas.
Mora quirúrgica: una de las principales preocupaciones
Uno de los problemas que genera mayor preocupación es el crecimiento de la mora quirúrgica, una situación que ya afectaba al sistema sanitario antes de que surgieran las diferencias entre el gremio médico y las autoridades.
Según explicó Munguía, la Secretaría de Salud registraba una tendencia creciente en las listas de espera para intervenciones quirúrgicas. El último dato disponible citado por la directora de Salud de ASJ, correspondiente a agosto, contabilizaba a 12,350 personas pendientes de una cirugía.
Esta cifra refleja la magnitud de uno de los desafíos que enfrenta el sistema público, donde los pacientes pueden permanecer durante períodos prolongados a la espera de una intervención necesaria para tratar una enfermedad, corregir una lesión o mejorar su calidad de vida.
La representante de ASJ advirtió que el número de personas en espera podría aumentar como consecuencia de las afectaciones ocasionadas durante el conflicto sanitario. Sin embargo, para establecer la dimensión real del impacto será necesario actualizar los registros y determinar cuántas cirugías dejaron de realizarse, cuáles fueron reprogramadas y qué pacientes requieren atención prioritaria.
Recuperar las atenciones pendientes y priorizar a los pacientes
Para ASJ, el restablecimiento de las consultas y cirugías debe traducirse en resultados concretos para la población. Esto implica conocer el estado actual de los servicios, organizar las atenciones pendientes y establecer mecanismos que permitan dar seguimiento a los pacientes afectados por las interrupciones.
La recuperación de los procedimientos quirúrgicos representa un desafío que requiere coordinación entre las autoridades sanitarias, los hospitales y los profesionales de la medicina. No todos los casos tienen el mismo nivel de urgencia, por lo que la planificación debe considerar las condiciones clínicas de cada paciente y los riesgos asociados con una espera prolongada.
En ese sentido, una estrategia de recuperación podría contemplar la actualización de las listas de espera, la confirmación de las citas reprogramadas y la identificación de los pacientes cuya condición médica exige una intervención prioritaria.