
En un ambiente de dolor, zozobra e indignación, los conductores del punto de taxis ubicado en la Séptima Avenida de Comayagüela decidieron paralizar por completo sus labores este martes. La drástica medida de protesta surge como una respuesta inmediata tras el trágico asesinato de uno de sus compañeros de unidad, quien fue atacado a balazos en horas de la tarde de ayer mientras se encontraba laborando y prestando el servicio de transporte en la zona.
El violento suceso ha dejado una profunda estela de temor entre los trabajadores del volante, quienes denuncian que salir a las calles sin protección se ha convertido en una amenaza constante para sus vidas. El presidente del punto de taxis, quien prefirió mantener su identidad en el anonimato por estrictas razones de seguridad y temor a represalias, manifestó que la mayoría de los conductores se sienten completamente desprotegidos y con un miedo generalizado de salir a trabajar en las condiciones actuales.
Ante esta crisis, el dirigente hizo un llamado urgente a las autoridades policiales para que incrementen de manera inmediata la presencia y los patrullajes en todo el sector, garantizando así la integridad física tanto de los trabajadores como de los pasajeros que diariamente hacen uso de estas unidades.
Sumado a la grave problemática de la delincuencia y los ataques armados, los transportistas denunciaron la crítica situación de desorden vehicular que se vive a diario en la Séptima Avenida. Según explicaron los manifestantes, en el sector es sumamente frecuente observar vehículos mal estacionados obstaculizando el paso, conductores particulares realizando maniobras imprudentes y autos circulando en contravía de manera irresponsable. Estas irregularidades viales no solo entorpecen la fluidez del tráfico, sino que generan un ambiente de tensión constante entre los transeúntes y conductores que transitan por el lugar.
Por estas razones, la dirigencia del punto de taxis solicitó de manera puntual la intervención de los agentes de la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte. El representante del punto enfatizó la imperiosa necesidad de contar con seguridad y presencia policial constante en la zona, argumentando que el intenso movimiento vehicular y el caos generado por la falta de orden en la circulación requieren una supervisión permanente.

Asimismo, los conductores hicieron un llamado directo a la ciudadanía y a los automovilistas que transitan por el área para que eviten discusiones en la vía pública, advirtiendo sobre el elevado riesgo de que los conflictos cotidianos por el derecho de paso terminen escalando y desencadenando nuevos hechos lamentables o violentos.
La tragedia ocurrida en Comayagüela no constituye un hecho aislado, sino que se enmarca dentro de la escalada de inseguridad que azota de manera sistemática al gremio del transporte público en todo el territorio hondureño.
De acuerdo con las cifras más recientes del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), un total de 75 trabajadores del transporte público fueron asesinados en el país entre enero y mayo de 2026. Del total de estas lamentables víctimas mortales registradas por la entidad académica, 34 correspondían a conductores de buses, 20 eran taxistas y nueve se desempeñaban como conductores de mototaxis, datos que evidencian el alto nivel de vulnerabilidad al que se enfrentan diariamente estos trabajadores.