
Una grave emergencia aérea provocó este fin de semana una intensa movilización de seguridad en todo Oriente Medio, luego de que el vuelo 1073 de FlyDubai, que cubría la ruta de Dubái a Tel Aviv, emitiera repentinamente el código internacional «7500», señal que alerta sobre un posible secuestro o interferencia ilegal a bordo.
La alerta máxima llevó a Israel a desplegar aviones de combate de inmediato, mientras el primer ministro Benjamín Netanyahu sostend صلاح consultas urgentes con altos mandos de seguridad. La crisis desencadenó escenas de pánico entre los pasajeros cuando la aeronave registró una caída en picada de más de 13.000 pies de altura.

Yasmin Abukasis, madre de una de las pasajeras a bordo, relató la angustia que vivió su hija en pleno vuelo: «Me dijo que pensaba que iba a morir. Oyeron gritos y alaridos. Alguien pedía ayuda; era un piloto que gritaba: “¡Ayuda, ayuda, ayuda!”».
Según las autoridades israelíes, la emergencia se originó por un violento altercado dentro de la cabina entre los dos pilotos, en el cual uno de ellos habría sacado un cuchillo para atacar a su compañero.
«El avión empezó a perder el control y todos gritaban. Después de unos minutos, otros dos pilotos tomaron el control y algunos israelíes se abalanzaron sobre el agresor para tirarlo al suelo», añadió Abukasis. Miembros de la tripulación, auxiliados por pasajeros, lograron reducir al atacante. Finalmente, el avión desviós su ruta y aterrizó a salvo en Arabia Saudita. Las autoridades mantienen una investigación abierta para esclarecer las causas exactas del incidente.
El grave suceso ocurre en un contexto de extrema tensión regional y de cara a las elecciones israelíes del próximo 27 de octubre. Netanyahu advirtió sobre posibles ataques de sus adversarios y envió un tajante mensaje desde una base aérea: «No se metan con nosotros, ni ahora ni nunca. Nuestro largo brazo los alcanzará en cualquier lugar y en cualquier momento». En paralelo, el mandatario sostuvo conversaciones discretas con líderes del Golfo para abordar la contención de Irán y sus aliados.
La inestabilidad regional coincide con otro hito clave: la conclusión formal de la retirada militar de Estados Unidos en Irak tras 12 años de misión de la coalición. Esta salida genera honda preocupación sobre el eventual vacío de poder que podrían aprovechar milicias respaldadas por Irán o el ISIS en un país donde cerca de 4.500 militares estadounidenses perdieron la vida.