
El caso de Josué Nehemías Cruz, un niño hondureño de 11 años que padece una extraña y severa anomalía congénita, ha dado un giro esperanzador tras ser trasladado de emergencia a El Salvador, donde ya recibe atención médica especializada bajo la instrucción directa del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.
La historia del menor se viralizó masivamente en plataformas digitales tras ser diagnosticado con una cardiopatía cardiopulmonar severa y dextrocardia, una condición congénita poco común en la que el corazón se encuentra completamente invertido, alojado en el lado derecho del tórax.

Ante este diagnóstico, los médicos en Honduras advirtieron a la familia que el órgano vital no bombeaba la sangre suficiente hacia los pulmones, manteniendo al niño en estado crítico y sin opciones terapéuticas viables en el sistema de salud local.
Conmovido por el clamor público, el mandatario salvadoreño instruyó a su gabinete de salud para asumir la totalidad del caso.
El operativo logístico se concretó en las últimas horas, cuando una ambulancia de soporte vital avanzado cruzó la frontera terrestre de El Poy para recibir al menor de manos de personal médico hondureño y trasladarlo de forma segura junto a su madre hacia San Salvador.
A su llegada al centro asistencial, un equipo multidisciplinario compuesto por cardiólogos pediatras y cirujanos cardiovasculares comenzó una rigurosa evaluación médica. Mediante estudios de alta resolución, ecocardiogramas y cateterismos, los especialistas buscan mapear la compleja anatomía del corazón del infante para definir el tratamiento adecuado.
Aunque las autoridades sanitarias de ese país han mantenido la prudencia sobre la necesidad de una cirugía de alta complejidad o un tratamiento farmacológico, la familia ha expresado su profundo agradecimiento a la nación vecina. Para ellos, este traslado representa la primera puerta firme para salvar la vida de Josué.