
Honduras podría enfrentar una mayor demanda de puestos de trabajo en los próximos años debido a la combinación de dos factores: el eventual regreso de ciudadanos deportados y la incorporación constante de jóvenes que concluyen sus estudios e intentan conseguir su primer empleo.
El Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH) considera que este escenario representa un desafío adicional para una economía que todavía presenta altos niveles de informalidad y dificultades para generar suficientes plazas laborales con condiciones adecuadas.
Las cifras analizadas por la organización reflejan parte de esta realidad. Durante 2025, la desocupación se ubicó en 4.9 %, mientras que un 33.4 % de las personas con trabajo se encontraba en situación de subocupación por insuficiencia de ingresos. A esto se suma que cerca del 74.8 % de los ocupados desarrollaba sus actividades dentro de la economía informal.
Para el FOSDEH, un eventual aumento en el número de hondureños retornados implicaría no solamente una mayor competencia por los puestos disponibles, sino también nuevas necesidades relacionadas con vivienda, servicios públicos y mecanismos de reinserción económica.
El panorama se vuelve más complejo con la llegada cada año de miles de jóvenes al mercado laboral. Egresados de colegios y universidades buscan oportunidades para iniciar su trayectoria profesional, aunque no siempre encuentran plazas relacionadas con sus conocimientos o con condiciones de formalidad.
Ante esta situación, el organismo plantea la necesidad de que las políticas públicas incorporen medidas dirigidas a ampliar las oportunidades de empleo, promover la formalización laboral y facilitar la incorporación de las personas retornadas a actividades productivas.
El reto, según el análisis del FOSDEH, será aumentar la capacidad de la economía hondureña para absorber a quienes ingresan o regresan al mercado laboral, evitando que el crecimiento de la población en búsqueda de empleo se traduzca en mayores niveles de informalidad y precariedad.