
Las intensas lluvias que azotan el territorio nacional volvieron a cobrar vidas humanas en la zona central del país. El jefe de operaciones del Cuerpo de Bomberos, Sergio Madrid, confirmó este lunes que al menos dos personas perdieron la vida y un menor de edad permanece desaparecido, luego de que el vehículo en el que se conducían fuera arrastrado por la potente corriente de un río en el municipio de Meámbar, departamento de Comayagua.
De acuerdo con el reporte oficial de la institución de socorro, la alerta fue receptada alrededor de las 8:00 de la noche del pasado domingo a través de la estación de Bomberos de Siguatepeque. La llamada informaba sobre un automotor con varios ocupantes a bordo que intentó cruzar un río mediante un pequeño vado de la zona. No obstante, el caudal se encontraba crecido a causa de las precipitaciones constantes, provocando que la fuerza del agua arrastrara el vehículo.

Aunque algunos de los pasajeros lograron salir con vida de las corrientes, tres de ellos quedaron atrapados en la corriente, lo que motivó la activación inmediata de los protocolos y labores de búsqueda y rescate en el sector.
«Es ahí donde empezó la búsqueda y lamentablemente, más de cinco kilómetros río abajo, en el sector de Meámbar, encontramos el primer cuerpo que respondía al nombre del señor Darwin Javier Montoya Suazo, de aproximadamente unos 20 a 30 años de edad», detalló Madrid. Horas más tarde, los socorristas localizaron el cadáver de Rosario Montoya Suazo en una zona de difícil acceso topográfico.
Actualmente, los equipos de rescate centran sus esfuerzos en ubicar al niño Lester Velázquez Montoya, de apenas seis años, quien continúa en calidad de desaparecido. Las autoridades señalaron que, si bien la prioridad es dar con el paradero del menor y no se descarta ninguna posibilidad, las condiciones del incidente obligan a los rescatistas a mantenerse preparados ante el panorama de la recuperación del cuerpo.
Ante esta nueva tragedia, el jefe de operaciones instó a la ciudadanía a tomar conciencia sobre el peligro que representan las corrientes repentinas. «Lamentablemente la mayoría de personas hacen caso omiso a las recomendaciones de seguridad que damos nosotros de no cruzar ríos, quebradas ni riachuelos cuando esté lloviendo. Es ahí donde la imprudencia desencadena este tipo de hechos deplorables», concluyó.