
El poder de la perseverancia y la educación volvieron a ser protagonistas en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). La historia de Carlos Enrique Cantarero se ha vuelto viral en redes sociales luego de recibir su título como abogado en la Máxima Casa de Estudios, conmoviendo a miles de personas tras narrar con profundo orgullo cómo logró superar las circunstancias más adversas de su infancia para convertirse en un profesional del derecho.
La vida de Cantarero cambió drásticamente en 2002, cuando la muerte de su madre lo dejó en una situación de total vulnerabilidad. «En el 2002 murió mi madre, mi familia, mi abuela y mis tíos me tiraron a la calle», relató el ahora abogado. Tras quedar en estado de abandono familiar, permaneció aproximadamente cuatro años viviendo en situación de calle, hasta que su destino tomó un nuevo rumbo al recibir el apoyo fundamental de Casa Alianza de Honduras y la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF), conocida en aquel entonces como IHNFA.

Ambas instituciones fueron clave en su proceso de recuperación y formación. «Casa Alianza de Honduras en conjunto con el antiguo IHNFA lograron recuperarme, donde aprendí oficios y de hoy por hoy puedo ser un abogado de la más alta casa de estudios», expresó durante una entrevista concedida al medio institucional Presencia Universitaria.
Tras años de esfuerzo, disciplina y superación constante, Cantarero alcanzó este sábado 19 de septiembre el anhelado título universitario. Su experiencia personal lo llevó a enfatizar la urgencia de generar oportunidades reales de educación y acompañamiento para los niños y jóvenes que enfrentan situaciones de riesgo social. Asimismo, aprovechó el espacio para reflexionar sobre la importancia del presupuesto en el sector educativo, mostrando mensajes contundentes como «Recorte en educación es igual a involución».
Al ser consultado sobre el significado de alcanzar esta meta tras haber enfrentado la crudeza de la calle, se le formuló la pregunta del millón: «¿Se puede salir de la calle?». Con notable seguridad y orgullo, el profesional respondió firme: «Sí, sí se puede». Entre las múltiples historias de éxito que enmarcaron la jornada de graduación, el testimonio de Cantarero destaca como un poderoso recordatorio de que el acceso a la educación y el apoyo oportuno son capaces de transformar vidas.