
Walter Peña, padre de la joven Angie Peña —desaparecida en Roatán desde hace más de cuatro años—, denunció públicamente que otros testigos vinculados a la investigación están enfrentando graves amenazas contra sus vidas. La advertencia surge días después del asesinato en Islas de la Bahía de Dereck McNeil, quien figuraba como testigo protegido en el expediente judicial de este caso de trata de personas.
Peña cuestionó con dureza la efectividad del programa de protección de testigos del Ministerio Público y la respuesta de las autoridades del Estado frente al accionar de las estructuras criminales en Roatán. Manifestó que la banda implicada busca «callar a las personas involucradas» para entorpecer el esclarecimiento del secuestro de su hija, quien según las investigaciones fue retenida en la propiedad de un ciudadano estadounidense actualmente prófugo de la justicia.
Asimismo, reveló que su esposa Michelle Melgares y su hija Lizzy Peña tuvieron que salir de Honduras para resguardar sus vidas debido al clima de inseguridad y zozobra. El padre de familia reiteró su exigencia de justicia y protección efectiva para evitar que más vidas sigan corriendo riesgo en torno a este emblemático caso.
