
A sus 66 años, Santos Núñez asegura que jamás había presenciado una sequía tan prolongada y devastadora como la que actualmente azota a la aldea Tegucigalpita, en el municipio de San Antonio de Flores, Choluteca.
Con la pérdida total de sus cultivos y una escasez de alimentos que se agrava por el alto costo de la canasta básica y la falta de recursos, el sexagenario clamó por ayuda urgente y describió la situación de los pobladores de la zona sur con una cruda frase: “Estamos muertos en vida”.
Esta crisis agrícola y humanitaria es consecuencia directa del impacto del fenómeno climático El Niño «Godzilla», declarado oficialmente el pasado 11 de junio y previsto para extenderse hasta inicios del próximo año.
El fenómeno ha provocado déficits de lluvia de hasta un 40% en varias regiones incluyendo un acumulado históricamente bajo de apenas 259 milímetros en la capital entre enero y junio, generando una canícula más prolongada y un impacto severo en el Corredor Seco. Ante este panorama crítico, la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias (Copeco), bajo la dirección de Reinaldo Sánchez, elevó a Alerta Amarilla a 75 municipios, mientras que otros 49 pasaron a Alerta Verde, debido