
La asistencia financiera y logística para encarar la crisis humanitaria en la nación sudamericana registra un dinamismo sin precedentes. A dos semanas del doble movimiento telúrico, la cooperación internacional ofrecida a Venezuela sobrepasa los 780 millones de dólares, de acuerdo con un inventario preliminar ejecutado por la organización no gubernamental Transparencia Venezuela.
El despliegue de recursos se produce en un escenario de devastación generalizada en la infraestructura pública. Las Naciones Unidas calcularon en una evaluación inicial que los daños materiales ascienden a 6.700 millones de dólares, mientras que analistas económicos locales estiman que la reconstrucción integral requerirá inversiones superiores a los 13.000 millones de dólares.

El balance de afectaciones gestionado por la administración de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ratifica la magnitud de la catástrofe. El informe oficial mantiene el registro de 3.811 personas fallecidas, 16.740 ciudadanos heridos y un contingente de 17.907 damnificados que perdieron la totalidad de sus patrimonios habitacionales.
Los fondos reportados por la auditoría social engloban tanto recursos en tránsito como compromisos financieros institucionales aún por ejecutarse. Entre los activos destacan un fondo de 200 millones de dólares mediante asignaciones del Fondo Monetario Internacional, además de subvenciones prometidas por la Cruz Roja Internacional y la Agencia de Cooperación Internacional de China.
El principal soporte económico proviene del Gobierno de los Estados Unidos, cuya contribución se tasa en 386 millones de dólares. El encargado de negocios estadounidense en Caracas, John Barrett, precisó que se trata de la movilización humanitaria más robusta en la historia bilateral, ejecutada mediante brigadas de rescate militar y transferencias a agencias de la ONU.
