
Estados Unidos e Irán protagonizaron un nuevo intercambio de ataques militares que elevó la tensión en Medio Oriente y reavivó la preocupación internacional por una posible guerra abierta.
Los enfrentamientos también incrementaron la incertidumbre sobre la seguridad del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio mundial de petróleo.
El Comando Central de Estados Unidos informó que bombardeó cerca de 90 objetivos militares iraníes con el objetivo de debilitar la capacidad ofensiva de Teherán.
En respuesta, Irán lanzó ataques contra bases estadounidenses ubicadas en Baréin, Kuwait y Qatar, mientras ambos gobiernos endurecieron su discurso.
La escalada también impactó los mercados internacionales. Aunque el precio del petróleo mostró leves fluctuaciones tras un fuerte repunte inicial, el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz se redujo considerablemente debido a la creciente inseguridad en la zona.
Pese a que semanas atrás ambas naciones habían acordado un período de negociaciones, los nuevos enfrentamientos ponen en riesgo el proceso diplomático. Mientras continúan las amenazas de nuevas represalias, la comunidad internacional mantiene su llamado a evitar una mayor escalada del conflicto.