
El escándalo en que ha caído salpicado el exfiscal Johel Zelaya no se puede contar con los límites de la prudencia que algunos periodistas respetamos, porque quien ha dejado al descubierto la conducta cloaca del exfiscal, que acepto el cargo, casi exclusivamente, para encubrir los asuntos que involucraban a Mel y a Carlos Zelaya, ha sido la célebre «fiscal barbie», por lo que Johel Zelaya debe pasar como involucrado en algunos de los sumarios que deben ser investigados por el Ministerio Público, para que, a su debido tiempo pasen a los juzgados. Desde que Johel Zelaya se jactó ante varios reporteros que el narcovideo no ameritaba investigación, por ser un asunto político, pudimos percibir que el futuro más seguro del exfiscal, era que, pronto iba a resultar involucrado como actor y no como fiscal, de un escándalo de grandes proporciones, donde el prestigio personal que tanto alardeaba, quedaría muy en precario, como ya lo está.
El pronóstico de la barrumbada de Johel Zelaya se consolidó con la declaración de la «fiscal barbie», que aunque Johel Zelaya la desmiente y la califica de «pura invención», arrastra al exfiscal al terreno de los vínculos, cuando expresa que Johel Zelaya la cito a un sitio inapropiado para hablar de asuntos que un fiscal debe tratarlos en el ámbito del Ministerio Público y no en la soledad de una habitación hotelera. Cuando un fiscal general cita a una persona implicada en un hecho delictivo, fuera del territorio de la fiscalía, debe procurar el acompañamiento que exige el ritual del Ministerio Público.
Acorralado por las presiones, al exfiscal Johel Zelaya se le ha aflojado la lengua y ha develado que sus patrocinadores Mel y Carlos Zelaya tienen investigaciones por presunta participación en la actividad ilícita más perseguida en todos los países. Esto, que en su nueva condición de exfiscal, lo expone como un delator de amigos, le ayudara al Ministerio Público, que bajo la dirección de un nuevo fiscal general, podrá investigar a fondo la trama venal de Johel Zelaya, que aceptó ser fiscal general para proteger los chanchullos subterráneos del alto mando del PLR y sus demas compinches, que orquestaban el aparato del fraude electoral con el que el PLR buscaba perpetuarse en el poder.
Johel Zelaya se había pasado de listo al creer que, también el estaría forrado en el proyecto de «perpetuarse en el poder» que manejaba el PLR, según las estimaciones confesas de Mel Zelaya. Como no resultaran las cosas, como las había planeado Mel Zelaya, y todo el aparato fraudulento montado por el PLR no pasó de ser «una operación fallida» que no pudo hacerle cosquillas al electorado hondureño, al ser defenestrado por el Congreso Nacional mediante juicio politico, el exfiscal no pudo borrar las huellas que dejo impresas en la pista de la marrullería que el PLR trazo a través del Ministerio Público, donde Johel Zelaya era un sirviente a favor de la causa del fraude electoral, con el que LIBRE pretendía imponer a Rixi Moncada al frente del gobierno.
Pero, donde rayo el servilismo de Johel Zelaya en favor de la causa del PLR, fue cuando se negó a investigar el célebremente triste narcovideo, donde aparecía su amigo y patrocinador Carlos Zelaya, pidiendo que la mitad de la suma de dinero entregado por varios capos para la candidatura de Xiomara Castro, fuera para el comandante, que es la denominación honorífica que Mel Zelaya tiene en el PLR. Hoy, Johel Zelaya para salvar su pellejo ha demostrado estar dispuesto a cambiar su narrativa zelayista, hoy si revela que tanto Mel como Carlos Zelaya tienen investigación por implicaciones delicadas. Johel Zelaya no quiere morir rostizado en la hoguera, al declarar que tanto Mel como Carlos Zelaya son investigados pero que eso ya es responsabilidad del nuevo fiscal.
El detalle ha brotado hasta que la «fiscal barbie» trajo a colación a Johel Zelaya, invitándola a una reunión en un sitio inapropiado. Sabiendo que esta atrapado en la máquina del fango, el exfiscal no ha tenido escrúpulos para lanzarle denuestos a la «fiscal barbie». El caso de Johel Zelaya, no solo exige tratamiento de la opinión pública, por supuesto que amerita comparecencia judicial. Johel Zelaya va a tener que declarar y no como simple testigo, deberá hacerlo como responsable de la institución que tiene la función de investigar el delito y los delincuentes, para ponerlos a la orden de los tribunales. Y al no cumplir con este deber, Johel Zelaya es otro sospechoso verosímil de instigar un vergonzoso sabotaje para exculpar a sus amigos involucrados en delitos de gran cuantía.
No hay cortafuegos para detener este incendio que se propagara en los tribunales, tanto en Honduras como en EEUU, donde no hay barreras protectoras que blinden a los involucrados, entre los que ahora se cuenta a Johel Zelaya. ¡Se está terminando el tiempo de la impunidad en Honduras!
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 5 de junio de 2026.