
Los Bravos se consagraron como los nuevos monarcas del béisbol hondureño tras vencer dramáticamente 4-3 a las Medias Verdes en el estadio Chochi Sosa de la Villa Olímpica. El encuentro estuvo marcado por un intenso duelo de pitcheo que mantuvo el marcador congelado hasta la octava entrada, cuando las Medias Verdes acariciaban el título con una ventaja de 3-1.
Sin embargo, un oportuno doblete de David Zavala impulsó dos carreras para empatar el juego 3-3, y en el cierre del noveno inning, Luis Membreño anotó la carrera de la victoria definitiva, desatando la euforia en las graderías de la capital.
Con este histórico triunfo, los Bravos firman una temporada perfecta al hilvanar el título de la Liga Mayor y el Campeonato Nacional en una misma campaña.
El torneo nacional demostró el notable crecimiento y la pasión por la pelota chica en el país, reuniendo a las mejores novenas de Roatán, Utila, El Triunfo (Choluteca) y Tegucigalpa, coronando finalmente a unos Bravos que ya escriben su nombre con letras doradas en la historia del deporte rey hondureño.