
Hay una forma fácil de interpretar el cinismo de una persona que, sabiendo que ha faltado a sus deberes, que ha violado la Constitución y que con lujo de descaro desconoció el valor de las leyes, y que haciendo derroche de amoralidad, queriendo levantar vuelo para salir de la trampa que el mismo se fabricó cuando se desempeñó, aunque en forma ilegal, como fiscal general. Esa forma es, observar las grabaciones de Johel Zelaya, cuando apareció con la élite mayor del PLR, en plenas francachelas, disfrutando las mieles del poder, dándole la espalda al filmado que fue un escándalo de categoría mayor, donde aparecían varios personajes repartiéndose dinero obtenido de las actividades ilícitas.
El señor Johel Zelaya prendió la mecha de la complicidad, en el momento que rehusó a investigar a las personas que aparecieron en el célebre narco video, divulgado por Insight Crime, donde varios personajes se repartían dinero mal habido, y el entonces secretario del Congreso, Carlos Zelaya, exigía que la mitad de ese dinero le correspondía al «comandante» apodo con el que se conoce a Mel Zelaya entre las huestes del PLR. Al negarse a investigar el narcovideo, aduciendo la excusa de que se trataba de un asunto político, el señor Johel Zelaya se retrató de cuerpo entero y se mostró de qué lado estaba. Cuando se negó a investigar el narcovideo, Johel Zelaya actuó con una pulsión irrefrenable, consagrándose como cómplice del lado más oscuro de la política hondureña, que es el que está vinculado a las actividades ilícitas en el tráfico de drogas.
Por eso, cuando se atreve a aparecer como un «divino salvador» de la Patria, pidiéndole al Presidente Asfura que lo llame, para decir cómo resolver los problemas de Honduras, aterra saber en qué manos estuvo el Ministerio Público durante el gobierno de Xiomara Castro. Llama poderosamente la atención, que una persona que demostró una falta absoluta de moralidad, se atreva a querer darle lecciones al Presidente Asfura, que si bien no es un dechado de sabiduría gubernamental, hasta ahora vemos que no se ha apartado de la coherencia de actuar en el marco de sus limitaciones, teniendo el cuidado de no hacer migas con las personas afines a ciertas organizaciones que están pintadas y bien definidas en sus actuaciones.
Johel Zelaya, en el tiempo que estuvo al frente del Ministerio Publico demostró ser un funcionario que brillo por su falta de moralidad. No cumplió con su deber de perseguir al crimen organizado, su mejor disposición fue aliarse con el entramado oficial del PLR que no oculto su apareamiento con el «Cartel de los Soles», calificado por EEUU como la más peligrosa organización del narcotráfico venezolano, liderada por el dictador chavista Nicolas Maduro. Haberse negado a investigar el narcovideo como se lo pidieron los diferentes sectores del país, fue la confesión más abierta de Johel Zelaya de decirnos a los hondureños de qué lado estaba su interés.
Johel Zelaya, desde el Ministerio Público fue una especie de «doberman», con los dientes afilados clavando su mirada contra la consejera Cossette López y algunos políticos nacionalistas, usando audios que a todas luces eran un montaje prefabricado por un ducho distorsionador español que lleva el apellido de las iglesias, un nombre que causa hilaridad, porque el sujeto que calza ese apellido no tiene nada que ver con los templos, sino más bien con las cavernas endemoniadas donde coexisten los satanes, los diablos con todos los demas demonios que se dedican a hacer el daño a la humanidad.
Johel Zelaya posiblemente no tenga el rango de «gran demonio», porque eso sería un tanto exagerado, pero tampoco es un santo laico como para tomarlo como alguien inocente, cuando alza su voz y le pide a gritos a Nasry Asfura, que lo llame para decirle como solucionar los problemas de Honduras. Advirtiéndole a Asfura, que para eso se necesitan güevos, los mismos que Johel nunca demostró tener, al aceptar convertirse en fiscal general sumiso al servicio de Mel y Carlos Zelaya. Este pobre hombre que se llama Johel Zelaya es un verdadero esperpento, que no se da cuenta que cae en la terrible humillación al pedirle al Presidente Nasry Asfura que lo llame para darle las soluciones que necesita Honduras.
¿Cómo alguien que estuvo al servicio del chavismo hondureño y del chavismo venezolano, y por ende de Cuba, tiene tanto descaro como para creer que Nasry Asfura lo puede tomar en serio? Porque, si así lo hiciera el Presidente Asfura, sería para que Johel Zelaya le torciera su gobierno hasta convertirlo en un régimen fracasado como fue el gobierno de Xiomara Castro. Johel Zelaya fue el fiscal general al servicio de la corrupción del gobierno anterior. Fue el escudo protector de la corrupción de lesa patria, donde todo lo demás era saquear. Para evitarlo no tuvo los güevos de los que hoy hace alarde Johel Zelaya.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 27 de mayo de 2026.