
Un informe de la Brookings Institution revela que 146,635 niños en Estados Unidos han sido afectados por la detención de uno o ambos padres en el marco de operativos migratorios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
De ese total, más de 22 mil menores han vivido la detención de ambos progenitores, lo que los coloca en situaciones de alta vulnerabilidad y desprotección familiar.
El estudio destaca que la población más impactada proviene de familias latinoamericanas, con especial incidencia en Honduras, México y Guatemala.
En el caso hondureño, el informe lo ubica como uno de los grupos más expuestos dentro de las comunidades migrantes afectadas por estas políticas.
La investigación advierte que muchos de estos menores son ciudadanos estadounidenses y enfrentan consecuencias emocionales y sociales tras la separación de sus padres.