
Tras 14 años sin ser actualizado, el Gobierno de Honduras presentó una nueva metodología y la renovación del Mapa del Corredor Seco, una herramienta fundamental para fortalecer la planificación territorial, la gestión de riesgos y la atención a las poblaciones más afectadas por la vulnerabilidad climática.
La iniciativa es coordinada por la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), con el apoyo de expertos nacionales e internacionales, además de la participación de diversas instituciones del Estado y organismos de cooperación.
Entre las entidades involucradas figuran la Unidad Técnica de Seguridad Alimentaria y Nutricional (UTSAN), la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Las autoridades indicaron que esta actualización permitirá al país enfrentar de mejor manera fenómenos climáticos extremos como las sequías severas asociadas al fenómeno de El Niño y otros efectos derivados del cambio climático.