
En una medida drástica para frenar el impacto económico del conflicto en Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes su intención de suspender temporalmente el impuesto federal al combustible. La decisión surge como respuesta a los precios históricos de los hidrocarburos, impulsados por el bloqueo del estrecho de Ormuz y la pérdida de 14 millones de barriles diarios de petróleo a nivel mundial.
Medida de alivio ante la crisis
El plan consiste en eliminar el gravamen de 18.4 centavos por galón de gasolina y 24.4 centavos para el diésel. «Vamos a eliminar el impuesto por un periodo de tiempo y, cuando el precio baje, permitiremos que se reintroduzca gradualmente», afirmó Trump.
Se estima que esta suspensión le costaría al Tesoro estadounidense unos 500 millones de dólares a la semana, pero es vista como una válvula de escape necesaria para las familias afectadas por una inflación creciente.
Consenso político y mercado global
A pesar de la polarización en Washington, la propuesta ha ganado respaldo tanto de republicanos como de sectores demócratas. Mientras tanto, el promedio nacional de la gasolina en EE. UU. alcanzó hoy los 4.52 dólares por galón, un aumento del 50% desde el inicio de las hostilidades.