
La consejera Cossette López advirtió públicamente sobre el entorno de alto riesgo y las amenazas persistentes que enfrenta en el Consejo Nacional Electoral (CNE), asegurando que su integridad física está bajo una presión constante.
Con la contundente frase “para que podamos seguir contribuyendo, necesitamos estar vivos”, la funcionaria expuso la falta de garantías de seguridad para desempeñar sus funciones institucionales. Según López, mientras la ciudadanía exige transparencia en el proceso electoral, el contexto de hostilidad e inseguridad en el que operan las autoridades suele pasar desapercibido.
Más allá del peligro institucional, López denunció un profundo abandono por parte de su propia estructura política, señalando que no ha recibido acompañamiento ni interés por su bienestar personal en los momentos más críticos.
La consejera compartió que este escenario de soledad y riesgo ha tenido un impacto directo en su entorno familiar, citando palabras de su hija para evidenciar que su labor pública está cobrando un alto precio emocional. Con esta denuncia, la funcionaria pone en evidencia la fragilidad de las condiciones bajo las cuales se prepara el próximo proceso democrático en el país.