
Autoridades ejecutaron un operativo simultáneo para reubicar a más de 90 privados de libertad considerados de alta peligrosidad, como parte de una estrategia para frenar las redes de extorsión que operaban desde los centros penales del país.
Por su parte, la acción fue coordinada entre el Instituto Nacional Penitenciario, la DIPAMPCO, el Ministerio Público y las Fuerzas Armadas, quienes trasladaron a los reclusos bajo estrictas medidas de seguridad hacia módulos de máxima seguridad en cárceles como Támara, Ilama, Morocelí y Siria.
Asimismo, las autoridades indicaron que los internos fueron identificados como presuntos cabecillas de estructuras criminales, por lo que su aislamiento busca cortar la comunicación con el exterior y debilitar estas redes, mientras avanzan nuevos procesos judiciales en su contra.