
Las autoridades de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, están acelerando los procesos de deportación de menores inmigrantes que permanecen bajo custodia del Gobierno, según funcionarios y abogados de defensa de niños, en medio de una política migratoria más estricta.
De acuerdo con reportes, las audiencias migratorias se han adelantado de forma significativa, reduciendo los tiempos para que los menores puedan acceder a representación legal o solicitar protección, lo que ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos.
Abogados y defensores advierten que niños de muy corta edad están siendo sometidos a comparecencias judiciales repetidas en plazos reducidos, lo que incrementa su nivel de estrés y vulnerabilidad dentro del sistema migratorio.
Mientras la administración sostiene que estas acciones buscan ordenar los casos pendientes y ubicar a menores en situación irregular, organizaciones especializadas alertan que la rapidez del proceso podría derivar en decisiones que afecten a niños que huyen de contextos de violencia o crisis humanitaria.