
El alivio que el mercado energético mundial esperaba finalmente ha llegado. Este viernes, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, anunció que el Estrecho de Ormuz queda «completamente abierto» para el tránsito de buques comerciales, una medida que se mantendrá mientras persista el alto el fuego acordado con Estados Unidos e Israel.
Impacto inmediato en los precios
La reacción de los mercados fue instantánea y contundente. El precio del barril de crudo Brent, que llegó a superar los US$98 en las primeras horas del viernes, cayó drásticamente hasta situarse en **US$88**. Cabe recordar que, durante el punto más crítico del conflicto en marzo, el oro negro superó la barrera de los US$119, asfixiando las economías globales que venían de una estabilidad por debajo de los US$70 antes de la guerra.

Wall Street y Europa celebran
La noticia inyectó una dosis de optimismo en las bolsas. En Nueva York, el S&P 500 avanzó un 0.8%, mientras que el Nasdaq y el Dow Jones subieron más del 1%. En Europa, la euforia fue mayor: el CAC de París y el DAX de Fráncfort registraron ganancias superiores al 2%.
¿Por qué es vital Ormuz?
El Estrecho de Ormuz es la arteria principal del sistema energético global; por este paso transita una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo. Su cierre parcial desde finales de febrero, tras los ataques militares de EE. UU. e Israel, provocó una reducción drástica de la oferta mundial, disparando la inflación en sectores como la aviación y el transporte terrestre.

Aunque organizaciones marítimas internacionales aún verifican la seguridad del paso, el presidente Donald Trump ya ha celebrado la declaración, lo que sugiere que la distensión política podría devolver la estabilidad a los precios del combustible en el corto plazo.