
El sector aéreo mundial ha encendido todas las alarmas. Lo que comenzó como una tensión geopolítica en el Estrecho de Ormuz, tras los recientes enfrentamientos en Irán y el endurecimiento de sanciones por parte de la administración Trump, ha derivado en una crisis de suministro de combustible que amenaza con paralizar los cielos.
El «Efecto Ormuz» en los aeropuertos Con el bloqueo de una quinta parte del petróleo mundial, el impacto en la aviación es inminente. Según expertos citados por USA TODAY, si el conflicto se prolonga más de un año, la disponibilidad de asientos globales podría reducirse entre un 30 % y un 40 %. Aerolíneas como United Airlines ya anticipan que podrían eliminar hasta el 5 % de sus vuelos en el tercer trimestre si los precios no se estabilizan.

Europa y EE. UU. en la misma tormenta La Airports Council International Europe ha calificado la situación como una «escasez sistémica» inminente para la Unión Europea.
Mientras tanto, en Estados Unidos, aunque las tarifas de boletos aún no se disparan de forma generalizada, las compañías ya están transfiriendo costos operativos a través de aumentos en servicios complementarios como el equipaje.
¿Qué deben esperar los pasajeros? La recomendación de los economistas es clara: flexibilidad absoluta. Giacomo Santangelo, profesor de Fordham University, advierte que los horarios actuales son «papel mojado». Históricamente, las aerolíneas cancelan primero las rutas domésticas cortas, pero ante la imposibilidad de asegurar combustible en aeropuertos internacionales para el retorno, esta vez los vuelos de larga distancia también están en riesgo.