
La balanza migratoria de Honduras muestra cifras contradictorias y dolorosas en este inicio de 2026. Según el último informe del Instituto Nacional de Migración (INM), el flujo de deportaciones ha experimentado un incremento del 19.8 % respecto al año anterior, sumando un total de 11,621 hondureños retornados entre enero y marzo.
Radiografía de la expulsión Estados Unidos se mantiene como el principal origen de los retornos, con 10,647 personas enviadas de regreso por vía aérea. México ocupa el segundo lugar (913), seguido por Guatemala (61). La mayoría de los retornados son hombres jóvenes, entre los 21 y 40 años, quienes representan el motor productivo que hoy se ve truncado por la falta de estatus legal.
El motor económico que no se detiene Mientras las deportaciones suben, el impacto de los hondureños en el exterior sigue siendo el pilar de la estabilidad nacional. El Banco Central de Honduras (BCH) reportó que, solo entre enero y febrero, las remesas superaron los 1,800 millones de dólares. Esta cifra equivale a casi la cuarta parte de toda la riqueza producida por el país (PIB).
¿Por qué siguen huyendo? Organizaciones de derechos humanos son enfáticas: los 1.8 millones de hondureños que viven en EE.UU. no se fueron por elección, sino escapando de la violencia sistémica y la falta de oportunidades estructurales. A pesar de los riesgos mortales de la ruta y la inminencia de la deportación, el hambre y el miedo siguen pesando más que la frontera.