
La muerte infortunada del joven Isy Obed Murillo, ocurrida en los días posteriores al derrocamiento de Mel Zelaya, es un capítulo enrarecido que debe ser aclarado de una vez por todas, por el bien de los parientes del malogrado joven y por hacer prevalecer la verdad. El disparo que le provocó la muerte a Isy Obed Murillo, se dio en circunstancias que merecieron en el momento, como lo siguen mereciendo hoy, ser esclarecidas para no cargar de responsabilidad a quienes fueron señalados como responsables de dar la orden de disparar.
Nunca se pudo establecer que, en la posición que estaban los miembros del mitin de seguidores de Mel Zelaya, fueran alcanzados por disparos que pudieron provenir desde la pista del aeropuerto Toncontín. En ese momento los manifestantes estaban concentrados, viendo a la tropa que custodiaba la instalación del aeropuerto. El proyectil que perforó la parte trasera de la cabeza de Isy Obed Murillo, vino de la parte posterior al sitio donde ocurría la concentración de personas. En esa posición, la bala no pudo provenir desde el lugar donde estaba la tropa. Una versión del Dr. Ramón Custodio, patólogo de profesión, en ese momento Comisionado de los Derechos Humanos, profesional honesto a carta cabal, confirmó que la bala disparada provino de una dirección opuesta al lugar donde estaban los soldados.
No puedo aseverar esto último, tan solo me remito a la declaración del Dr. Ramón Custodio, recogida por diferentes medios de comunicación, y siendo un médico respetable y un profesional correcto, su opinión en una circunstancia trágica no podía ser una expresión aventurada, especialmente por tratarse de un hecho que sería recogido en los anales de la historia en todos sus ramos. Concurrieron situaciones que alteraron los hechos y evitaron que los peritos pudieran recoger las incidencias en su escenario original. Los seguidores de Mel Zelaya se apresuraron a mover el cuerpo ensangrentado de Isy Obed Murillo, lo cual dificultó sacar conclusiones incuestionables para establecer la procedencia del disparo. Sin embargo, hubo un hecho indiscutible: la bala penetró en la parte trasera de la cabeza del infortunado joven, quien igual que todos los presentes estaban viendo en dirección a la pista de Toncontín donde estaba la tropa.
La deducción hecha por el Dr. Ramon Custodio, plasmada en las notas de prensa de aquel momento, es que el fatídico disparo provino desde atrás del sitio donde estaban los manifestantes y no de la parte frontal, donde estaban los militares que custodiaban el aeropuerto. Todas las versiones que inculparon a los soldados fueron ofrecidas por seguidores de Mel Zelaya, muchas de las cuales están grabadas en los archivos de Google y Youtube. Esas versiones han servido para machacar una inculpación que revisada al paso de los anos, contando con la opinión de médicos forenses, o peritos expertos en el campo, no contaminados por la calentura ideológica, puede dejar aclarado un hecho fundamental: ¿de qué dirección provino el proyectil que cegó la vida de Isy Obed Murillo, si de la parte frontal donde estaban los soldados que custodiaban la pista de Toncontín, o por el contrario, desde la parte posterior al sitio donde estaban los manifestantes, seguidores de Mel Zelaya?
Como este es un asunto técnico de tintes delicados, de nuestra parte solo podemos decir, que no habiendo un argumento incuestionable para afirmar que hay responsabilidad certera de que los militares actuaron siguiendo una instrucción superior para disparar sobre el mediano tumulto de seguidores de Zelaya, y existiendo la duda respetable de que, a Isy Obed le pudieron haber disparado desde la parte trasera del sitio donde se encontraba, no procede inculpar a nadie, sobre todo, si se hace partiendo solo de las inculpaciones proferidas por furibundos seguidores de Mel Zelaya, que no los hace testigos inobjetables, contrario sensu, en ese momento eran los más interesados en distorsionar los hechos ocurridos.
Se ha planteado en el Congreso Nacional, de parte de diputados que de buena fe luchan contra las injusticias, una petición para conceder amnistía de carácter limitada, que es la que se aplica a determinadas personas, para liberar de culpa a varios jefes militares que en el 2009 eran tomadores de decisiones en el alto mando de las FFAA. Varias personas se oponen a la amnistía limitada porque creen que esto significa aceptar que, a los jefes militares, se les perdona haber cometido un delito que no cometieron, pero esta apreciación no es correcta. La amnistía limitada implica la supresión de la pena aplicada a ciertos delitos, especialmente aquellos que se consideran circunstanciales y no producto de la maldad humana, ni de las lesiones antisociales permanentes como ocurre con los delitos comunes.
El caso de los militares involucrados solo por los alegatos de los seguidores de Mel Zelaya es un caso inconcluso en un proceso que tiene aspectos pendientes en vías de cumplimiento, en el que la amnistía les permitirá defenderse en libertad, sin presiones ni persecuciones, para poder demostrar su inocencia. Se puede decir que es una amnistía piadosa, porque en el fondo todo hace parecer que la detención de los jefes militares responde a un acto de venganza de Mel Zelaya, quien quedó resentido especialmente con el Gral. Romeo Vásquez, por negarse a acompañarlo en la aventura de la infortunada «Cuarta Urna», pero sobre todo por haber acatado el cumplimiento de la orden de captura librada por el Poder Judicial a petición del fiscal general por haber violado Mel Zelaya la Constitución de la Republica. Este es un relato histórico apegado a como acontecieron aquellos hechos tan escabrosos.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 13 de marzo de 2026.