
Cuando el gobierno de Xiomara Castro anunció que su gobierno retiraba a Honduras del CIADI, posiblemente el común de los hondureños pasó desapercibida esta grosería, o tal vez la inmensa mayoría de los compatriotas, por no entender el significado cabal de lo que representa este foro, pensó que era otra medida insignificante para nuestra nación, y que no valía la pena malgastar el tiempo en preocuparse por algo que sonaba más a ficción, y que por lo tanto no le afectaría a las hondureños ni a sus familias. Este es el peligro de la ignorancia, el no saber el significado de las cosas y como pueden repercutir contra nuestras familias el hecho de que el país contraiga compromisos y por el anacronismo «dejar hacer, dejar pasar» un gobierno decida negarse al cumplimiento. El gobierno de Xiomara Castro, sin pensarlo, por la mentalidad ratonil de la secretaria de Finanzas en ese momento, Rixi Moncada, puso los pies al costado, abandonando el CIADI, donde ya había reclamos por el incumplimiento del gobierno del PLR a compromisos contraídos con empresas extranjeras.
El CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones), es la institución líder mundial que forma parte del Banco Mundial, dedicada a resolver disputas entre inversores extranjeros y Estados receptores de inversión, fundada en 1966, como mecanismo de arbitraje, conciliación y mediación para fomentar la confianza y la seguridad jurídica en la inversión internacional. En síntesis, el CIADI es un foro independiente, especializado en resolver conflictos, facilitando que los inversores demanden a los Estados por incumplimiento de contratos o tratados de inversión. Esto es: seguridad jurídica. Para un gobierno serio, es una obligación inscribirse a nombre del país en el CIADI, porque al hacerlo, estampa el sello de confianza en la comunidad de inversionistas. En el momento en que Rixi Moncada tomó la voz de mando en el gobierno, para desinscribir a Honduras del CIADI, le hizo el daño más grande a nuestro país, al exhibirnos ante el mundo como un país conducido por un gobierno irresponsable, tramposo, que prefería zafar el bulto creyendo que, como el avestruz, al esconder la cabeza, aunque dejara descubierto el trasero, saliéndose del CIADI eludía las obligaciones contraídas por el Estado.
Como era de esperarse, vinieron varias demandas contra Honduras, por deudas contraídas anteriormente y que, el gobierno de Xiomara se negaba a reconocer, adoptando una actitud irresponsable que exponía al Estado hondureño a todo tipo de demandas. El hecho de que el gobierno de Nasry Asfura solicitara la readmisión en el CIADI fue considerado un acto de plena responsabilidad, aunque liberar al Estado de las demandas de varias empresas extranjeras que alegaban incumplimiento con justo derecho, es un proceso que llevara algunos meses y además, requerirá que el gobierno hondureño haga acopio de razonamientos que convenzan a las empresas demandantes, para que acepten el pago de la deuda original, desistiendo de las demandas multimillonarias con las cuales las empresas extranjeras castigan al Estado hondureño, porque los funcionarios del gobierno del PLR, en su mayoria gente irresponsable, le cargaron al Estado hasta los costos de los abogados que contrataron para salvarse ellos, dejando clavado al Estado, que conformamos todos los hondureños.
Amigos, compatriotas todos, retirar a Honduras del CIADI fue el daño monstruoso que el gobierno del PLR le causó al Estado hondureño, especialmente a los ciudadanos, pero sobre todo en contra de los contribuyentes, que somos los que vivimos trabajando para pagar impuestos y sostener al gobierno y a todos los inútiles funcionarios, que de remate nos meten en cada lío que por lo general se traducen en deudas enormes que se terminan pagando con nuestros impuestos, que nos mantienen argollados, porque en Honduras, las empresas somos las que con el pago de nuestros impuestos sostenemos a los gobernantes y a sus funcionarios descabezados, o cabezas retorcidas, entre los cuales, los peores han sido los del gobierno de Xiomara Castro.
Afortunadamente, el gobierno de Asfura tomó como acción prioritaria desde su primer día, reincorporar a Honduras en el CIADI, un gesto que fue visto en el organismo como una reivindicación de buena fe, correspondiendo de la misma forma a la petición del nuevo gobernante hondureño, cuyo paso inmediato fue aceptarle la petición y devolverle la silla a Honduras en el importante organismo. El haber actuado de esa forma en que lo hizo el nuevo gobernante, libero a nuestro país de varias demandas multimillonarias, imposibles de pagar, que hubieran representado una carga de por vida para el Estado hondureño.
Como lo decía en su texto de Teoría General del Estado el tratadista español-mexicano Francisco Porrúa Pérez, los Estados pueden ser dirigidos por dos tipos de gobiernos: gobiernos responsables y gobiernos incomprensiblemente irresponsables, juzgando a estos últimos como, los que siendo dirigidos por funcionarios sesgados por ideas sectarias, se atreven a transgredir, además de las leyes internas, ciertos contratos internacionales que exponen a sanciones graves de enorme cuantía. Lo estudiamos en las materias Teoría General del Estado y Derecho Administrativo en la Facultad de Leyes en los lejanos años 70, conceptos que se mantienen tan intactos como valederos, por lo cuales Honduras estuvo en los últimos dos años de espalda al paredón, como país fusilado por demandas multimillonarias por la terquedad de Rixi Moncada y el gobierno de Xiomara Castro.
La pregunta obligada es: ¿se debe dejar este hecho irresponsable como algo que no amerita sentar un precedente? O, por el contrario, ¿se debe establecer una sanción, conforme a Derecho, para la o las funcionarias responsables de exponer a Honduras a una serie de multas millonarias por incumplimiento de obligaciones contraídas? Dejar sin castigo a los funcionarios irresponsables que, con sus acciones premeditadas le hacen daño a Honduras y a los ciudadanos, es contribuir a la impunidad.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 11 de marzo de 2026.